Patrimonio cultural y altruismo

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Al recorrer San José de las Lajas corroboramos que de la interacción entre el hombre y la naturaleza surge la idea de un territorio cultural, basta una mirada a nuestro alrededor y damos fe de ese tesoro que no siempre reconocemos.

Las construcciones que se levantan en la zona son producciones culturales ya que implican un conjunto de necesidades, delimitaciones y usos que nos introducen en las formas de vida.

Las construcciones rurales desde muros, puentes o campos, o las urbanas como casas, edificios o pueblos son un reflejo material del sistema de vida y la diversidad de soluciones que encontramos en un sitio, resultando creaciones sociales y didácticas.

Muchos de estos elementos, construcciones del pasado, han quedado de manera atemporal y han perdido su sentido original: caminos que llevan a ninguna parte, casas de campo adaptadas a nuevos usos, campos convertidos en huertos y jardines…

Es necesario entonces, resituar estos elementos para que tengan un sentido en el tiempo, es necesario además contextualizar su aparición y su significado para que sean parte de nuestro patrimonio y tengan sentido y funcionalidad en la actualidad.

El patrimonio cultural es un hecho vivo, relacionado directamente con la sociedad que lo ha creado y con usos que le han dado forma.

Esto significa que se han de fomentar las dinámicas capaces de unificar los criterios urbanísticos y patrimoniales para llegar al objetivo deseado, normalmente garantizar la protección y revitalizar el patrimonio cultural.

Se han de fomentar también lo estudios necesarios, que bajo criterios específicos, permitan la protección, el conocimiento, la divulgación del patrimonio cultural y a la vez el aprovechamiento urbanístico.

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