Las huellas de la emigración

0
11

Nunca antes lo supe hasta que no lo sentí en la escala de la piel cuando empezaron a marcharse los amigos, los colegas y algunos con los que se lleva un lazo indisoluble: el de la sangre.

A unos les escuché antes comentar su sueño de alcanzar el  supuesto paraíso prometido y a otros ni siquiera jamás balbucear la idea, pero lo cierto es que la migración existe y con ella separación  de la familia cubana, porque eso somos una gran familia amén de la consanguineidad.

Más allá de los profesionales de altísimo nivel perdidos, queda la ausencia en cada pueblo del niño que muchos vieron crecer, del compañero de clases, del socio, como se dice en buen cubano, una distancia que deja cicatrices visibles solo para el alma.

“Extraño hasta el perro, las conversaciones interminables en el parque, el dulce compartido y la vecina chismosa” me comentan algunos amigos que se fueron, por eso no me sorprende saber de su deseo constante de viajar a la isla, ni verlos temblar de alegría cuando regresan de visita en busca del abrazo estremecedor de la gente del barrio.

Se hace entonces imprescindible respirar aire en la tierra que los vio nacer, sentarse en el malecón,sentir el olor del mar, recorrer la ciudad, aprovechar al máximo el tiempo con los que aman, tomar fotos y recoger objetos para incorporarlos al rinconcito cubano que muchos atesoran en sus casas para espantar la nostalgia y mostrar a sus actuales coterráneos en el cualquier parte del mundo.

Piedras extraídas de las entrañas mismas de la loma del Cobre donde se encuentra el santuario la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba y banderas cubanas, sirven de amuleto a muchos de nuestros compatriotas que hoy residen en el extranjero como prueba irrefutable de que siguen vivas sus raíces y de la añoranza por “la tierra más bella que ojos humanos han visto”, como dijo almirante español Cristóbal Colón.

De esta melancolía que no pueden contabilizar los demógrafos somos víctimas los de allá y los de acá, conectados por una misma tradición, por la manera jacarandosa de ver la vida, por el espíritu solidario que nos acerca y el amor que sobrepasa distancias e ineludiblemente nos une.

Dejar respuesta

Por favor introduzca su comentario aquí
Por favor introduzca su nombre