La felicidad, una opción y decisión para 2018

¿Qué es la felicidad? Me hice esa pregunta al iniciar este comentario y solo necesité mirar en mi interior y encontrar la respuesta.Según los diccionarios, la felicidad es un estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno.

La felicidad es ese sustantivo abstracto que nos proporciona deleite; pero que es muy difícil de cuantificar. 

Algunas personas necesitan de grandes cosas para ser felices, y ese tal vez es el primer obstáculo para alcanzar la dicha venerada. Unos, precisan de exageradas riquezas materiales, otros, aunque las tengan son infelices porque no se sienten conformes consigo mismo. Y otro grupo, menos numeroso, se contenta con esas pequeñas cosas que nos hacen vivir y soñar. 

Pasamos toda una vida en busca de algo tan sencillo que está al frente de nuestras narices y a veces no lo encontramos; porque como dijo Benjamín Franklin: “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”. 

Según los psicólogos, la felicidad suele ir aparejada a una condición interna o subjetiva de satisfacción y alegría que influye en las actitudes y el comportamiento de los individuos. Las personas que tienen un alto grado de felicidad se sienten motivadas a conquistar nuevas metas. 

Para mí, la felicidad se construye todos los días y requiere de dosis de amor. Tal vez, por eso, soy feliz, porque me levanto cada mañana presta a disfrutar cuanto hago y poseo. Porque mis errores son la prueba de que he vivido con total intensidad, sin miedo a equivocarme, más bien con la humildad de corregirlos para construirme mi propio futuro. 

Soy feliz porque edifiqué una vida con maravillosas personas a mi alrededor, familiares y amigos, a los cuales acepto a pesar de sus defectos como ellos hacen conmigo.

Soy feliz porque existo, vivo y pienso en el mañana con las ambiciones nobles del corazón. Ser feliz es fácil. Como decía Gabriel García Márquez: “No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad”. 

Por eso, desde este instante en que emprendemos un nuevo año, les invito a decidir por la felicidad, créanme que es la mejor opción y decisión.

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