¿La culpa será del gato?

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Cuando una mujer embarazada contrae Toxoplasmosis, y da la casualidad de que convive con un gato, generalmente suelen echarle la culpa a la mascota que ronronea.  Por eso muchas mujeres, cuando quedan embarazadas, se deshacen de sus animales, algo completamente innecesario.

Pero en realidad, lo más probable es que la Toxoplasmosis la haya contraído por comer verdura mal lavada o carne cruda (embutidos, carne mal cocinada, etc.).

La toxoplasmosis es una zoonosis (enfermedad que los animales pueden transmitir al hombre, o viceversa) provocada por el parásito Toxoplasma gondii. El gato es el único animal que incuba y libera los huevos (ooquistes) del parásito. El contagio se produce al ingerir los quistes del mismo en la carne poco cocinada, verduras mal lavadas, embutidos o huevos crudos.

Estos parásitos se encuentran sobre todo en la tierra, y la suelen transmitir los roedores o pájaros, y las personas que trabajan la tierra o jardines también pueden infectarse.

La culpa que pudiera tener el gato en toda esta historia es que al cazar y comerse estos animales que son sus presas naturales, el parásito utiliza al gato para incubar sus ooquistes que es realmente el mayor enemigo (no el gato). Pero si el gato no caza ni come animales vivos, sino pienso o comida casera, no hay ningún problema.

Un gato infectado con el parásito, lo incuba durante un período de entre 3 y 20 días, y durante un mes, lo excreta en las heces. Estas heces con ooquistes deben estar expuestas durante 24-48 horas para que sean infecciosas, pero si limpiamos diariamente las heces de nuestras mascotas nunca llegarán a ser contagiosas. Además, para infectarte necesitas tocar las heces con las manos y llevártelas a la boca.

Es importante señalar que cuando una mujer que no ha pasado antes esa enfermedad y por tanto no tiene anticuerpos si queda embarazada y enferma, el feto tiene un 40% de posibilidades de sufrir malformaciones. Al pasar la enfermedad la persona es inmune y no la volverá a contraer, igual sucede con el gato, entonces para mayor seguridad es recomendable el test de Toxoplasmosis que también es aplicable a la mascota.

Si pasa la enfermedad sin estar embarazada, puede pasar desapercibida como un resfriado cualquiera, así que de no te hacerse la prueba nunca se sabrá.

La culpa no es del gato, pero si es muy importante prevenir y para ello la higiene es fundamental y la mayor responsabilidad debe estar en comer carne bien cocinada y frutas y verduras bien lavadas, que es la principal fuente de contagio, además de limpiar el arenero con guantes y lavarse las manos después.

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