Historia y avances de la radio en San José de las Lajas

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La impronta de la radio en San José de las Lajas se remonta al 17 de febrero de 1972, fecha en que inicia sus transmisiones Radio Camoa con un grupo de jóvenes entusiasmados con la idea de “hacer radio”. Así comenzó para esta emisora, lo que pudiéramos definir como una etapa artesanal que se extendió hasta el año 1976 cuando pasa a formar parte del Instituto Cubano de Radio y Televisión. A partir de entonces, su colectivo tuvo acceso a una tecnología profesional para el desempeño de sus objetivos.

Dada la importancia que representaba para San José de las Lajas contar con una emisora de radio, el gobierno del territorio le otorgó un pequeño local con posibilidades de ampliación. Rápidamente comenzaron los trabajos de construcción y se levantaron dos estudios con sus correspondientes cabinas y fonoteca. El equipamiento, como correspondía a la época, provenía de Hungría y de la Unión Soviética.

Así, aprendimos a trabajar con máquinas grabadoras – reproductoras MES – 62 primero, las STM 200 y las STM 600, después. Las consolas mezcladoras PKC variaron en pocos años desde el modelo 06 hasta el 011. Sólo se contaba entonces con cintas magnetofónicas de óxido de hierro o de cromo, casetes y discos de acetato de 45 rpm y 33 rpm, que se conservaban en una fonoteca de 4 x 4 metros, la que resultaba pequeña para su función en un corto período de tiempo.

Los grabadores, editores y operadores de la sala de transmisiones tenían que desarrollar habilidades manuales para evitar que las cintas se enredaran o partieran y multiplicar destrezas en el propio proceso de trabajo con el sonido. Muchas veces se necesitaba hacer una pre-edición para lograr realizar en vivo un programa. El tiempo que se requería para la edición podía llegar a ser el doble o triple del tiempo real en que transcurría la obra.

Las máquinas grabadoras – reproductoras, de válvulas o transistorizadas, contaban con tres motores, así se mantenía la tensión de la cinta por los cabezales y se podían pasar de un carrete a otro. En estas operaciones, la fricción y las altas temperaturas provocaban desgastes y fracturas, dañándose seriamente el sonido. Así mismo, las pérdidas sonoras y los ruidos eran frecuentes cuando los cabezales se ensuciaban, se desalineaban o cuando las unidades de los “platos tocadiscos” arañaban o rayaban aquellos soportes.

 Las cintas magnetofónicas se identificaban por la cantidad de “pie” que traían los carretes.  Una cinta de 1 200’ se utilizaba para editar programas de 30 minutos. Si no se contaba con una mayor y el programa duraba 1 hora, entonces se editaban 30 minutos en una, el resto en otra y el operador debía unirlas en el momento de la salida al aire.

Limitaciones técnicas incidían en el resultado estético del proceso creativo en Radio Camoa, aunque en otras emisoras, con más recursos, también era evidente la falta de posibilidades para asumir la realización. Desde la edición se construía una obra a partir de copias de la música, las voces y los efectos. Cuando se necesitaba crear un ambiente donde se escucharan varios planos, estos se iban mezclando, copias sobre copias, y muchas veces, al final no se lograba el objetivo.

La calidad del sonido también se veía afectada por el complejo sistema de transmisión que existía. La señal, después de salir de la consola mezcladora, transitaba por líneas telefónicas, amplificadores, filtros y limitadores hasta llegar al transmisor. El impacto era evidente.

En la segunda mitad de los años 90, comienza la digitalización de la Radio Cubana y Camoa no fue la excepción. Al contar con la primera PC se abrió un gran número de posibilidades para la realización y comenzó el cambio en la manera de concebir la obra radial. Poco a poco se fueron incorporando nuevas máquinas que se instalaron en red, el acceso a internet permitió la creación de una página web y el equipo transmisor (también digital) garantizó que el sonido llegara en estéreo a los receptores.

Gran impacto tuvo en el sistema de producción la digitalización. Ahora el tiempo de grabación y edición de un programa se reducía a la mitad del tiempo real de la obra, la capacidad de almacenamiento de información se ampliaba, las posibilidades de realización estética se multiplicaban, se podían realizar varias funciones al mismo tiempo en una máquina y se incorporaba el uso de muchos procesadores de audio, filtros y efectos que permitían manipular el sonido como nunca antes.

De igual manera fue más eficiente la comunicación con los públicos. Diversos canales se abrieron para el acceso a la información, el conocimiento o medir los niveles de satisfacción de los oyentes. Un hecho noticioso que ocurriera en cualquier parte del mundo, ya podía conocerse aquí al instante y también divulgar la noticia de nuestro territorio a nivel global. La grabación de programas dramatizados también se enriqueció con la digitalización al lograrse efectos que aportan gran belleza al escenario sonoro.

Actualmente, la señal digital de Radio Camoa se distribuye desde el sistema del ICRT a todo el país con la perspectiva de incluirla próximamente a internet en audio real.

En el desarrollo de este proceso también cambió la forma de escuchar la radio. Ahora el oyente puede seleccionar el fragmento del programa que desee y escucharlo en el momento que considere oportuno, su participación es más activa en la propuesta radiofónica.

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