Fidel confiaba en el Che

Acontecía el 1964, año de plena efervescencia revolucionaria y los dirigentes cubanos se afanaban en materializar los cambios necesarios para la construcción de una nueva sociedad. Olquis Cueto Laffita, actualmente vecino de la Comunidad Nazareno, asentamiento rural de San José de las Lajas, se entrenaba entonces en la estación experimental de pastos y forrajes “Indio Hatuey”, ubicada en la provincia de Matanzas cuando conoció personalmente al Che en visita junto a Fidel a este plan ganadero.

 “Estos dos hombres me impresionaron mucho. El Che era serio, pero hablaba de forma afable, criticaba todo lo que le parecía mal y sobre todo si se trataba de algo que él considerará que podía ser un exceso” _ Me cuenta Cueto _ “Su carácter inspiraba respeto_ agrega _ “pero se notaba la gran afinidad   existente entre el Comandante en Jefe y él”.

Allí, ambos exploraron los detalles del plan ganadero, preguntaron de todo, desde lo relacionado con la producción de pastos y forrajes, el resultado de los experimentos con estas variantes de alimentación en la crianza de esta especie hasta cómo era la atención al hombre; sus opiniones demostraban la capacidad tan grande y el nivel de conocimiento que tenían del tema, a ellos no se les podía hacer cuento, ni nos hubiésemos atrevido.

“Al finalizar la visita. Se reunieron con nosotros, nos felicitaron por el trabajo, y poco después supimos que el Che le propuso a Fidel llevar esta experiencia a la Habana donde se fomentaba la mejora genética de esa especie. Fidel dijo que había que estudiar la idea”.

 “A la mañana siguiente Fidel envió un transporte para viajar a la Habana y de esta forma materializar la experiencia en esa zona del país (iniciativa que posteriormente se extendería al resto el país. Y así lo hicimos”._ Me mira, y con tono reflexivo expone_ “Para otros, ese suceso puedo no decir nada, pero para mí, que compartí en muchas ocasiones reuniones de trabajo con él y que he seguido su obra, este hecho es una prueba de la confianza de Fidel en el Che.

Fidel no formulaba decisiones a la ligera, siempre se tomaba su tiempo para todo, estudiaba, investigaba a fondo cada tema, de ahí lo certera de sus disposiciones. Ese día Fidel definitivamente demostró que confiaba en el Che, y no se equivocó porque el plan ganadero en la capital cubana, resultó todo un éxito.  

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