El Domino, identidad y cubanía

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Para muchos el Dominó, ese juego de mesa de gran popularidad entre las mujeres y hombres de Cuba es más que un entretenimiento, es identidad, ya que la naturaleza alegre, comunicativa y bulliciosa de nuestra gente, está presente en cada una de las partidas. 

En las cuadras y barrios, los vecinos se reúnen alrededor de una mesa como jugadores o espectadores para disfrutar de esta entretenida práctica, donde los segundos denominados “mirones” o “sapos”, opinan sobre las jugadas, discuten entre sí, en espera de su turno.  Esta situación demuestra que el Dominó permite estrechar los lazos de amistad. 

Es difícil encontrar malos aficionados en esta disciplina ya que todos, sean buenos o no, se consideran excelentes jugadores, esta es otra característica del cubano, la de ser un gran conocedor de ese juego. 

Aunque el Dominó no puede compararse con el Ajedrez por su complejidad, no es menos cierto que este requiere de gran concentración, capacidad para observar y retener en la mente tanto las jugadas del contrario como las de la pareja, con el propósito de pronosticar y anticiparse a la estrategia del adversario y apoyar a su dupla en las jugadas cerradas. 

Este juego de mesa en Cuba también se identifica por las innumerables expresiones y vocablos  que se emplean durante la porfía como muestra de esa jocosidad presente en nuestra cubanía , por ejemplo a la acción de  mover las  fichas en la mesa se le llama “dar agua”,  cuando se dice  “una pollona”  no se refiere al ave de corral sino a un juego donde el perdedor no pudo vencer en ninguna de las datas, se “trancó” o se “tranca” cuando el juego no puede continuar por agotarse una ficha y así otros muchos términos.

Aunque se desconoce el origen concreto del Dominó, para suerte de los cubanos este goza de gran aceptación y arraigo en nuestra isla, además en la actualidad según los especialistas esta práctica es efectiva para prevenir el Alzheimer, propiedad que contribuirá a mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo si tenemos en cuenta el alto nivel de envejecimiento poblacional en Cuba.

 

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