Comités de Defensa de la Revolución, unidad del pueblo

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A 55 años de fundados los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), el pueblo de Cuba vuelve a celebrar el 28 de septiembre, una larga historia de luchas y sacrificios y se aferra a su patriótica misión a pesar de los años, porque las causas de esta estructura siguen vigentes a pesar de los cambios estratégicos de nuestros adversarios.

Quienes no vivieron los años sesenta, quizás no entiendan fácilmente la crudeza dialéctica de aquellos tiempos, cuando unos no aceptaban entregar al pueblo los derechos y el pueblo, junto la Revolución, estaba ya resuelto a sostener el fruto de un sacrificio sin precedentes y a honrar la sangre derramada por los que cayeron para salvar la patria.

La iniciativa de fundar los CDR se multiplicó como semilla de la única alternativa salvadora frente al enemigo potente y los saboteadores y lacayos internos.

Miles de cubanos voluntarios dieron vida a la idea de crear en cada cuadra un comité, idea que rebasó los límites urbanos e inundó hasta los más alejados rincones de llanos y montañas, donde los malhechores tenían la esperanza de encontrar cómplices y cobija para sabotear la causa ciudadana.

No podía ser de otra manera, no podía mediar tregua alguna porque en ello iba la suerte de esta sufrida tierra, que por primera vez abrazó con orgullo la ansiada libertad.

La existencia hoy del CDR no puede convertirse en una ficción ni en buscar adversario a toda costa para justificar la vigencia de la organización, se trata, creo yo, de adaptar a los nuevos tiempos tan valiosa fortaleza y saber descubrir en las circunstancias actuales la sutileza de quienes envueltos en las apariencias y las posiciones oportunas, ponen traspiés a nuestras buenas intenciones y sacan partido a nuestras flaquezas y descuidos.

La bandera de los CDR llegó hasta hoy sobre los hombros de una mayoría altruista para que otras manos se tiendan prestas a sostenerla y a continuar la lucha, no como reliquia o consigna sin sentido, sino como la síntesis de toda la voluntad de un pueblo que hizo en el momento necesario lo único que podía y podrá hacer para salvar la patria de cualquier peligro: unirse y luchar por el bien de todos.

Por eso no podría terminar este breve comentario sin dar un merecido Viva al 55 aniversario de los Comités de Defensa de Revolución.

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