Basta ya de bloqueo

El onceno mes del año inicia para cubanas y cubanos con un día normal, puede que soleado o con nubosidad, cálido o con temperaturas agradables. El onceno mes del año inicia también con el palpitar de una noticia, este 1 de noviembre los países miembros de la Organización de Naciones Unidas, ONU votarán sobre el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por EE.UU. contra Cuba desde hace más de medio siglo.

Estremece el tiempo transcurrido, las cifras abisman, más de 50 años bloqueados, el 70 por ciento de los cubanos nacimos bajo esa medida, dispuesta como anacrónico apellido que indeseablemente nos acompaña.

Los días precedentes marcaron manifestaciones solidarias de movimientos sociales y diplomáticos que expresaronsu apoyo a Cuba ante el bloqueo, ese empedernido castigo impuesto desde el imperio con la perspectiva de acorralar, arrodillar y asfixiar.

El odio, ese sentimiento que resta luz y visión a quienes lo asumen, ha marcado el desempeño de numerables administraciones estadounidenses aferradas a la perpetuidad de la medida que entusiasmó a quienes dieron corto plazo al destino escogido por la mayor de las Antillas el primero de enero de 1959.

Así la vida, así este tiempo y este siglo que acogerá también el accionar de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en torno al suceso que tantísimas veces ha sido tratado, condenado y al final, nada de nada, el bloqueo intacto.

El bloqueo impuesto por EE.UU. contra Cuba ha sido rechazado mundialmente desde 1992 en la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), donde cuentan 25 resoluciones para ponerle fin. 

El pasado año 191 países de los 193 que pertenecen a la ONUdefendieron la resolución, y casi como de costumbre, EE.UU. e Israel no se sumaron a ese parecer y por vez primera se abstuvieron. 

Hoy, vuelve a la ONU el tema del bloqueo, acá en Cuba un día normal, cubanas y cubanos ante una jornada que por común nos sabrá alegres y optimistas, dueños de asombrosas rutinas que aún son quimeras para millones de seres humanos en el mundo.

Con carencias, inconformidades a las que damos curso a nuestro modo no con el ajeno. Con aciertos y desaciertos que nos instan a ser creativos y perseverantes, porque la luz va en el alma, en esa ternura que no debe desaparecer aun cuando en ocasiones precisemos de la hosquedad ante la arrogancia y el desmedido delirio de quienes desde el menor de los deslices pretenden ultrajar a Cuba.

Seremos testigos hoy desde esta tierra hermosa del curso de un suceso que ya se inscribe en la historia de la humanidad, ese que da cuentas del castigo más longevo, de la medida más genocida contra una nación. La ONU una vez más será el escenario, desde allí se escuchará el parecer de Cuba, el de quienes apoyen el proyecto para eliminarel bloqueo, y por supuesto, conoceremos una vez más los por qué y los por cuantos de los patrocinadores de tanta oscuridad, del ya anacrónico bloqueo.

 

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