Yo soy Fidel

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Una frase ha recorrido el país acompañando al eterno Comandante rebelde en la caravana que lo conduce a Santiago de Cuba: Yo soy Fidel.

A su paso por el itinerario que hiciera la caravana de la libertad en 1959, cubanas y cubanos de todas las edades y creencias han tributado respeto, admiración y el adiós al líder indiscutible de la Revolución Cubana.

Una sensación extraña que va más allá del duelo, una mezcla de tristeza e incredulidad habitan estos días en la mayor de las Antillas, es difícil repetir que ha muerto quien resulta eterno, es difícil mencionar la muerte a quien renace y deja a la posteridad un legado vital.

Santiago de Cuba, capital de la historia donde tendrá su descanso perpetuo el Comandante en Jefe abriga razones que argumentan su vínculo y amor por esa ciudad; en ella cuentan años de estudio, pronunciamientos que corroboran su magistral oratoria y su pensamiento político y humanista.

“Yo soy Fidel” es la más preclara frase afirmativa que certifica la continuidad de su legado, el compromiso con el discípulo de Martí, la convicción de que es posible lograr un mundo mejor y para ello la unidad, eficiencia y consagración son esenciales.

Una mañana invernal despertó hoy a Santiago de Cuba donde un pueblo entero aguarda al Comandante invicto, donde la tristeza marca este tercer día de diciembre pero con la convicción de que no muere quien ha ganado el derecho a la inmortalidad

“Yo soy Fidel”, no hay dudas, es Cuba, multiplicada en todas las razones para seguir adelante.

 

l se nos aparece en muchos puntos de la historia y la cultura santiagueras, es parte indisoluble de la ciudad, y creo que ese mundo interior pudo haber determinado sobre la decisión de colocar sus cenizas en el Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia”, y destaca que “allí están sus compañeros caídos en el Moncada, en la lucha clandestina, en la insurgencia, allí están tantos seres queridos… Ahora cuando el hecho se convierte en realidad, el patrimonio santiaguero se inunda de valores adquiridos por su relación con esa vida extraordinaria, y en especial nuestro cementerio donde ahora se guardarán para siempre los tres forjadores de la patria, Céspedes, Martí y Fidel”.

En Santiago de Cuba son muchos los lugares y las historias que dan fe de la relación de Fidel Castro con la urbe que algunos consideran la “capital de la historia”. Aquí hay evidencias de sus años de estudio, de su preclara y vibrante oratoria, también de su adelantado pensamiento político y del cariño que profesaba al pueblo de Cuba.

El Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia, lugar donde descansará eternamente el Comandante en Jefe desde el próximo cuatro de diciembre, atesora una parte importante de la historia nacional: allí descansan 30 generales de las gestas independentistas, se resguardan y protegen los restos mortales de Mariana Grajales, madre de los Maceos, y esa gloriosa estirpe de valerosos hombres; los asaltantes al cuartel Moncada y luchadores clandestinos como Frank y Josué País.

Además, encendida por el presidente Raúl Castro, el 30 de julio de 2007, añade solemnidad al lugar una llama eterna, perenne tributo de los cubanos a los caídos en pos de la soberanía y la dignidad nacionales. Sin olvidar la ceremonia de cambio de guardia de honor, homenaje al Héroe Nacional de Cuba.

 

 

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