Yanellis y una hermosísima historia

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Me contó algunas cosas sorprendentes de su vida un sábado, a fines de 2017 en el boulevard de San José de las Lajas. Las dos andábamos con nuestros hijos más pequeños, el de ella, de siete años y el mío, de seis.

Llevaba casi dos años escuchándola en las reuniones del Consejo de la Administración Municipal, descubriendo su infinito talento para los números, pero sin sospechar que aquella mujercita de corta estatura y sonrisa grande, Yanellis La Rosa Cruz resguardaba una historia hermosísima, esta historia.

Hoja de ruta: de La Habana a Pakistán, Haití y Venezuela.

El 8 de octubre de 2005 un terremoto de magnitud 7.7 en la escala de Richter asoló el norte de Pakistán. Tras el sismo una brigada de Cuba del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias, Henry Reeve constituido apenas dos meses antes, se trasladó al país del sur de Asia.

En ese grupo marchó una Ingeniera Industrial de 30 años de edad. La joven camagüeyana encabezaba la estructura económica, un puesto ganado luego de varios diplomados en Finanzas y Contabilidad, en Administración y Dirección de Empresas e incluso, un curso para mujeres ejecutivas.

Sus muchos talentos en la esfera contable la convirtieron en la profesional idónea para descorrer las cortinas de la Operación Milagro en Cuba. Así se abrió paso en el ancho camino de quienes tienen la misión de servir a la humanidad.

“Fue cuando se creó la Oficina de Atención a Misiones por el Consejo de Estado y se solicitan a varios ministerios algunos especialistas para conformar la nueva estructura en prestación de servicios, solicitaron de mis servicios como especialista de Finanzas y entonces hice el Diplomado de Finanzas Internacional. Esa oficina la dirigía entonces Alexis Melgarejo”.

La vocación humanista y solidaria de la Revolución cubana cobró una nueva dimensión con la creación del Contingente Internacional Henry Reeve, una idea nacida luego de la devastación provocada por el huracán Katrina en el sur de Estados Unidos en agosto de 2005.

Inmediatamente un grupo de esa brigada se alistó para socorrer a los damnificados y aunque el Gobierno norteamericano reusó la ayuda, tuvieron la oportunidad de estrenarse en la nueva misión un mes después, en Pakistán.

 “Cuando se creó la Brigada Henry Reeve por nuestro Comandante en Jefe hacía falta economistas, y de esa misma oficina salimos cuatro personas para ser los económicos del contingente”.

Y así llegó Yanellis a una nación arrasada y encima, el tercer país más peligroso para las mujeres en el mundo.

“Conmigo fue otra compañera y allí estuvimos siete meses desde que comenzó la misión hasta que terminó”.

“¿Qué recuerdo de aquellos días? Anécdotas buenas y otras tristes.

“Recuerdo la despedida de Fidel a todos los que íbamos a participar en aquella misión, nunca se me va a olvidar. Recuerdo la experiencia de llegar… terrible. Parecía que estábamos llegando a uno de esos lugares extraños que presentan en las películas: personas con turbantes, con ametralladoras, un país militarizado. En aquellos momentos habían declarado un momento de paz por lo del terremoto, así que esa llegada a Pakistán fue impactante”.

“Había mucho frío, dormíamos en casas de campaña. Anduvimos en muchos campamentos cubanos. Mira, cuando tuvimos que cambiar el dinero no fue fácil. La mujer allí no es como aquí en Cuba. Para las mujeres es difícil introducirse en el mundo del mercado, de los negocios. Había que ir al banco sin quitarse el turbante o el chador de la cabeza, y así teníamos que hacer las gestiones con el pelo bien tapadito”.

“Cuando llegábamos a algún campamento veías como los niños corrían hacia cualquier carro que llegara, porque no sabían definir si los recién llegados eran médicos o no, pero ya sabían que eran cubanos”.

Sin un efectivo aparato económico no hubiese sido posible el exitoso despliegue humanitario de los médicos cubanos en Pakistán. Detrás de tantas vidas salvadas estaban otros héroes y heroínas anónimas, los economistas.

“Nosotros decimos que somos económicos pero cuando llegas a estas misiones te toca desde garantizar los aseguramientos de un centro oftalmológico, que puede ser la alimentación del personal sanitario, el aseguramiento material para los pacientes hasta lo más indispensable. Te toca todo”.

“Y sí, tienes mucha carga de trabajo. Y cuando pasé a la gobernación del Estado igual, porque entonces atendía a cinco estados del oriente y tenía que garantizarlo todo, desde la transportación, lo que cobraban los médicos hasta las facturas con los recursos que se mueven en una unidad asistencial de una misión”.

“En todas las misiones siempre van a estar los económicos porque todas las misiones requieren de gastos”.

La brillante hoja de servicios de Haití la señalaron para cumplir otras tareas, así que la esperaban otras naciones de América.

“Cuando regresé de Pakistán, apenas quince días después marché hacia Haití y allí estuve en dos ocasiones con lo de las inundaciones en Gonaïves. Luego me fui para Venezuela de económica de la Misión Milagro, allí trabajé casi cuatro años”.

“Primero estuve atendiendo el centro Oftalmológico que se creó en Sucre y después, territorialmente, asumí los estados del oriente”.

De Venezuela a Mayabeque

“Cuando regresé a Cuba me quedé a vivir en San José de las Lajas. Me incorporé a la vida normal porque tuve a mi segundo hijo que hoy tiene siete años, y empecé a trabajar primero en la capital de la provincia recién constituida de Mayabeque, en la Secretaría de la Administración Provincial con María Tomasa y Tamara Balido en 2012. Fue en los inicios del llamado experimento.

“Pero como en el transcurso de la misión hice la Maestría en Economía de la Salud, en agosto de 2012 cuando se crearon las Unidades de Aseguramiento, hoy Unidades Administrativas en los municipios de la nueva provincia, asumí el cargo de Jefa de la Unidad de Aseguramiento de Salud Pública. Y desde hace más de tres años me desempeño como Directora General de Economía de San José de las Lajas, su capital”.

“San José de las Lajas si hoy tú la comparas con lo que fue hace tres años atrás, obviamente palpas los avances en el tema económico a partir de los servicios que se prestan en la salud pública y en otras esferas de la sociedad. Recuerda que al constituirse la nueva provincia Mayabeque San José ha ido adquiriendo poco a poco su estructura como ciudad capital”.

Lecciones

Trabajar durante un tiempo no tan largo pero sí fecundo en la esfera contable de la Salud Pública y al servicio de otros países, redimensionaron en Yanellis todos los conceptos aprendidos en la academia y los principios forjados al calor de su humilde familia. Para ella desde entonces, Cuba es más linda todavía.

 “La salud es gratuita pero cuesta, le cuesta al Estado, y le cuesta mucho más a un país bloqueado como el nuestro, cuando la materia prima para producir medicamentos está en otros lugares y hay que adquirirla a través de terceros países. Pero de esa misma manera se adquiere el equipamiento tecnológico. Las personas a veces valoran poco el significado de lo que es tener la salud gratuita”.

“Nosotros siempre recordamos que cuando comenzó la Misión Milagro venían a Cuba personas que se operaban de una simple catarata y llevaban diez o más años ciegos y hasta más, porque no tenían el dinero en su país para acceder a esa operación. Pero después se iban de Cuba viendo”.

“Y no solo en la Misión Milagro. Nosotros vinculados a los Centros Diagnósticos Integrales (CDI) en Venezuela, nos percatamos de cuántas personas jamás habían sido atendidas porque no tenían el recurso económico para acceder a las clínicas privadas, a ese tipo de medicina que está en los países capitalistas”.

“Todo lo que hice me costó sacrificios, pero se lo debo a mi familia. Mi papá es graduado de Técnico Medio en Economía y siempre ejerció en el sector de la administración y mi mamá trabajó en el mundo del tabaco, en las fábricas como economista”.

Después de trabajar por casi siete años fuera de su país Yanellis, hoy de 44 años de edad se propone nuevos derroteros, aunque los hijos exigen su atención, el mayor que estudia Medicina y sobre todo el más pequeño de siete años.

“¿Satisfecha?, puede ser, pero siempre faltan cosas por lograr. Creo que voy a hacer otra Maestría en Dirección de Empresa en la Universidad Agraria de la Habana Fructuoso Rodríguez (UNAH). A mí me gusta mucho estudiar, si no hiciera falta el dinero para vivir me la pasaría todo el tiempo de mi vida estudiando”.

Anote bien su nombre: Yanellis La Rosa Cruz. Esta camagüeyana- lajera, es otro retrato de mi pueblo.

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