Y a pesar de todo, vamos a andar

 

Cuba, esta isla mayor que baña el mar Caribe, tierra hermosa piropeada por el genovés Cristóbal Colón quien atestiguó es la más hermosa vista por ojos humanos, llega a este tiempo, a este siglo XXI arropada por su historia, por el altruismo de sus hijos y con la voluntad irrevocable de mantenerse soberana.

Aun cuando por acá se amanece con la sabida noticia de una ley que amenaza e insiste en acorralar hasta la esperanza, La Helms Burton, no consigue quitarnos el sueño, y cada quien asume su día a día con la certeza de que solo el amor engendra la maravilla, y la maravilla se logra con unidad, firmeza y muchas ganas en todo lo que se haga a favor del bien.

Sorprende a algunos ese buen humor de cubanas y cubanos, capaces de sacar partida hasta de la más aterrante realidad, sobre ella va el optimismo, va la vocación humanista y solidaria, y las raíces, esas que abrigan el legado de los mambises que dejaron a la posteridad la convicción de Cuba libre e independiente.

A diario me detengo en esas divinas rutinas que nos asisten. El comienzo de cada mañana distinguida por los estudiantes que van a sus escuelas, imagen multiplicada en todos los sitios de mi isla, esos que incluyen los lugares más apartados. La inclusión de aquellos que requieren cuidados especiales y ese peculiar saludo mañanero siempre acompañado por una taza con café.

Ni odios ni mentiras pueden torcer el equilibrio de la paz interior que cultivamos. Ante cada manifestación de soberbia y de saña, ponemos la fuerza de la razón y el amor. No acabo de entender como algunos ganan insomnios pertrechando el mal y la asfixia a sus semejantes, cuando tanto amor se precisa para defender la existencia en nuestro planeta.

Y siguen algunos empeñados en maximizar el rencor, alentando y alentados por la locura misma que insiste en demostrar su poderío; mientras, aquí en la mayor de las Antillas, andamos con el bloqueo a cuesta, sobreviviendo y venciendo batallas, pero por la vida, por el bienestar, por el respeto a la humanidad, por la certeza de que como dice ese trovador nuestro: “Vamos a andar/ en verso y vida tintos/ levantando el recinto/ del pan y la verdad/ vamos a andar/ matando el egoísmo/ para que por lo mismo/ reviva la amistad.”

Voy a cantarle al porvenir.

 

Vamos a andar…
niños-y-niñas-lajeros
Foto archivo: Jóvenes estudiantes
foto-archivo-desfile-priomero -de-mayo

 

Y a pesar de todo, vamos a andar
4.9 (97.78%) 9 votes

Artículos relacionados

Deje su respuesta

avatar
  Subscribir  
Notificar