Vuelvo a hablar de Ernesto Guevara

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descarga 2.jpg - 6.43 KBHa pasado el tiempo y cual Quijote cabalga por este siglo, su imagen se aparta de la    quietud para hacerse presente y futuro, es el Che Guevara argentino cubano, cubano ya más que argentino, que emprendió viaje porque le arrancaron la vida, que estremeció el mundo y dejó a la posteridad su visión para un tiempo no lejano.

Me acerco este día , que no es de octubre ni de junio, porque creo es imprescindible volver a su legado una y otra vez, del Che nos llega el consejo oportuno, la crítica directa, la convocatoria a la unidad, a la lucha contra el burocratismo, a fraguar una universidad nueva y un mejor ser humano.

El Che, insta a seguir al galope en este camino no exento de obstáculo, en el que habitan los que no se detienen, también los que flaquean, aquellos que prefieren distinguir las manchas del Sol, pero en mayorías, los que deciden por el amor y la paz

Me siento ajena a recordarle en un discurso, o marcar alguno de sus pensamientos en blanco y negro sobre un mural, porque prefiero saberle presente, aunque no tolero tu ausencia; sobre ella decido sembrar mis ideas y tomar como ruta tu visión esclarecedora para este y todos los tiempos por llegar.

Le percibo en las generaciones que se empinan en este siglo XXI y deciden andar a paso apretado pero con la alegría estampada en el alma, en aquellos que desde sus cargos conservan la humildad y saben escuchar, en los que no son indiferentes y se despojan de la burocracia, en los que no llegan a mirar y sí a trabajar codo a codo con el obrero.

Le descubro en los que saben sonreír desde el corazón, en los que dicen Patria sin miedo y sienten por ella el amor especial que José Martí mostró por su Nubia en la obra Abdala, siento que estás en aquellos que desestiman la negación y en su lugar erigen ideas y soluciones.

No puedo nombrarle en pasado, porque el Che, el argentino cubano, o el casi ya más cubano que argentino, sencillamente está y por ello no preciso de octubre ni de junio para recordarle, desde este febrero que casi finaliza decido por su encuentro y asumo con total convencimiento aquello que una vez dijo: “Hay que endurecerse sin perder jamás la ternura.”

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