Vilma, ayer y siempre

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Vilma Espín GuilloisCuando se hable de esa mezcla increíble de bondad y fiereza, cuando se aluda a la dulzura y al ahínco, habrá que retomar entre tantas cubanas a una heroína, distinguida siempre por la sencillez, por una sonrisa sublime y amor profundo a la patria: Vilma Espín Guillois.

Su ejemplo se inscribe de manera perpetua en el recuerdo y su legado como semilla en tierra fértil, abre caminos para que germine el futuro que sabe de mujeres virtuosas en total desafío con la realidad de este siglo.

Vilma, luchadora de la clandestinidad, de la sierra y el llano, supo decidir por el amor a la Patria, a la libertad, y dejar a un lado las comodidades de su familia, para entregarse de lleno  a la lucha, a ese sueño de tantos que ofrendaron la vida por la libertad.

Con una historia hermosa tejida con años de consagración y entrega a la Federación de Mujeres Cubanas, inspiradora de humanísimas obras como la creación de los círculos infantiles, fue ella  esa mezcla de sentimientos, donde anidaron el coraje y la pasión, la voluntad y la sabiduría, la lealtad y el compromiso.

La bondad afloraba en su mirada y su sonrisa, so voz, cual canto arropado de ternura, resultaba a la vez enérgica y vital en la lucha cotidiana por el avance de la mujer y la fortaleza de la FMC, la organización que hospedó por siempre en su corazón y a la que dedico hasta su último aliento.

De Vilma nos queda su ejemplo, la enseñanza que como legado convoca a la perseverancia en el buen hacer, el amor dispuesto para cada tarea de nuestras vidas, especialmente para la familia, esa manera llana y limpia de mostrar cuán importante es la ternura y como puede andar de la mano de la voluntad y el valor.

Vilma es flor, cielo, monte, mar, sonrisa de niños y niñas, igualdad, mujer,  amor, es su natal Santiago de Cuba, sus congas, su calor, es convocatoria al trabajo, a la conquista del futuro, es símbolo.

Hoy estaría cumpliendo 85 años, sea para ella el mayor homenaje, dígase fortaleza de la virtud, firmeza y principios,  amor, sea nuestro mayor tributo seguir su ejemplo y nunca olvidar cuanta paz puede ocasionar una sonrisa, eso también no los legó.

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