Urge un mayor ordenamiento urbanístico en San José de las Lajas

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La visita de dos funcionarias de Planificación Física al barrio de La Furnia recientemente, me hizo pensar una vez más, en la gran implicación de ese organismo en la solución de los graves problemas de ilegalidades constructivas en San José de las Lajas y el resto del país, por cuanto del resultado de su gestión depende, en lo esencial, el éxito del anhelado ordenamiento urbanístico.

El hecho de actualizar oficialmente el inventario de las viviendas en un punto del tiempo en cada barrio, ratifica la incalculable valía el control como herramienta básica, cuando se trata de la evolución del patrimonio de la vivienda y las demandas inevitables del desarrollo social.  

Sin embargo, actualmente la sociedad enfrenta el resultado de lo que se dejó de hacer por quienes debían aplicar la legislación por una parte, y por la otra, lo que hicieron deliberadamente durante años los necesitados de un espacio para construir o ampliar una vivienda, amén de otras faltas que nada tienen que ver con tales necesidades.

En aquellas circunstancias, el problema creció como la bolita de nieve, mientras unos construían con o sin el conocimiento de las normas, pero sí, a la sombra de la falta de acción de quienes debían prevenir a tiempo para evitar males mayores, pues como dice el dicho “La costumbre se hace ley” y luego es tarde para educar en la obediencia y el respeto.

Las consecuencias de tan desafortunado descuido se notan en la alteración del diseño original de los barrios, sobre todo, por la violación de límites frontales y laterales, con lo cual se demuestra que en la  ejecución de esas obras no hubo supervisión ni control de las autoridades urbanísticas.

Quienes caminan hoy por la capital de Mayabeque pueden notar el derroche de  creatividad de diseños de fachadas, que rompen con la estructura y el estilo constructivo original, por lo que el entorno va adquiriendo, en ciertas cuadras, la apariencia de ciudadela o ciudad enjaulada, y se va perdiendo el estilo fresco y hospitalario del San José de otras décadas.

Por otra parte, es innegable que en cuestión de urbanística el repetido eslogan de hacer más con menos no puede contra la elemental ley física reveladora de que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo lugar en el espacio.

Contrario a esa ley, muchos tratan de resolver creando condiciones para dos, e incluso tres núcleos familiares, donde el espacio solo admite uno, pues conseguir un terreno sigue siendo aún difícil y el crecimiento constructivo es fundamentalmente horizontal, ya que no abunda la construcción de edificios superiores a los cinco niveles.

Todo lo anterior fertiliza el terreno de las justificaciones y teorías fatalistas y tiende a alejar la comprensión de la necesidad del orden junto al sentido común, y lo que es  peor, hace que nuevos casos de construcción ilegal se sumen, sin que la advertencia llegue a tiempo, para de esa manera, languidecer sin la acción oportuna y el trabajo eficiente de planificación física.

Por eso, creo necesario, por una parte, ofrecer mayor información sobre las normas básicas antes de emprender una construcción nueva, ampliación o transformación, y por la otra, que el ejecutor de la obra consulte su proyecto con las autoridades competentes antes de comenzar la ejecución.

Solo así se evitarán muchísimos disgustos y gastos innecesarios de los implicados y se podrá contribuir a una convivencia más respetuosa y confortable en San José de las Lajas. 

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