Una vez más, el odio manifiesto contra Cuba

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No entiendo como algunos pueden vivir con odio. No entiendo cómo pueden casi vibrar con ese sentimiento, a sabiendas de que provocan daños o que azuzan alguna desgracia.

La persistencia del bloqueo de Estados Unidos a Cuba es también una manifestación de odio, es el salvaje castigo dispuesto a un país sin el más mínimo pudor, sin tomar en cuenta las consecuencias para sus habitantes.Evidentemente solo les vale dañar y a cualquier precio.

Despierto hoy y chocan mis ojos con una noticia que refiere la euforia del secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo,  por la salida de Bolivia de los más de 700 médicos y técnicos cubanos de la salud que prestaban sus servicios en el país sudamericano.

El señor Pompeo declaró en rueda de prensa, precisa la información publicada por el sitio web de Radio Habana Cuba: “El Gobierno de Bolivia anunció el viernes la expulsión de cientos de funcionarios cubanos de su país. Fue la decisión correcta”, apuntó Pompeo. “¡Bravo Bolivia!”, añadió en español.

Y  más claro ni el agua, se trata de Cuba, no importa que Bolivia pierda un servicio que garantizaba salvar vidas, y sobre todo la atención médica a los que nunca la tuvieron: los pobres, los más en esa nación.

Pienso entonces en la mirada clara y a tiempo del más universal de los cubanos. Me detengo en su alerta temprana sobre los males que laceran el mundo, en su visión nítida sobre aquellos que estropean la humanidad, que atropellan la vida:

“Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia nada construyen, porque sus simientes son de odio.”

Es tanto el odio por la mayor de las Antillas, que todo lo que puedan hacer desde el más cercano vecino de 90 millas es válido para la satisfacción de los que no perdonan a la isla, de los que a diario se exprimen el cerebro para idear la destrucción, el malestar, la asfixia.

Martí nos dejó lecciones para hoy y mañana. De la dignidad escribió y animó a ser dignos: “Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana.”

En los últimos meses Cuba ha sido blanco de campañas contra las misiones médicas. Desacreditar es la máxima de los que insisten en acorralar a la isla, tal vez con la pretensión de aislarla más allá de la condena que hace casi 60 años esgrimen sobre su pueblo. No entienden la esencia, desconocen la solidaridad, solo saben de odio.

Podrán inventar nuevas campañas, aplaudir actitudes que atenten contra Cuba y vanagloriarse de hechos como los propiciados por los gobiernos de Brasil, Ecuador y Bolivia, al final sabemos que ha sido imposible que Dios los haya criado, pero de que el Diablo los junta, no cabe duda alguna.

Para los nacidos acá, en esta hermosa isla, que muchos en el mundo aman, la solidaridad tiene un matiz diferente, la solidaridad vá más allá de lo que enfermizos cerebros perciben y enfrentan, y eso también lo asumimos desde el legado de José Martí:

“Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.”

 

 

 

 

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