Una leyenda bajo un sobrero alón

Cada octubre se hace imprescindible hablar de uno de los hombres que sobresalió por su lealtad a Fidel, compañero y colaborador, valiente y muy querido y respetado por su pueblo: Camilo Cienfuegos Gorriarán

Había nacido el 6 de febrero de 1932 en La Habana, y desde la humildad que le acompañó toda su vida emergió el tenaz combatiente, defensor de la justicia y de la libertad de Cuba.

En 1956 acompañó al eterno Comandante en Jefe,   en la travesía del Granma y durante la ofensiva final contra la dictadura de Batista, dirigió la Columna Antonio Maceo, la primera unidad de los rebeldes que salió de la Sierra Maestra para la ofensiva final.

Junto al Che Guevara libró la decisiva batalla para tomar Santa Clara (1958), tras la cual les quedó expedito el camino hacia La Habana, donde entraron triunfantes el 2 de enero de 1959.

Sin embargo, el héroe de Yaguajay no pudo ver los frutos de la Revolución por la que tanto había luchado, pues murió en un accidente de aviación en aquel mismo año. Se habían requerido sus servicios para organizar las fuerzas revolucionarias de Camagüey, y el 28 de octubre de 1959, de regreso a La Habana, desapareció el avión en que viajaba, del que nunca se encontraría ningún rastro.

Desde entonces cada 28 de octubre el pueblo cubano recuerda con extrema emoción al hombre del sombrero alón, de la sonrisa inmensa, del arrojo y la fidelidad manifiesta siempre.

Cada aniversario de su desaparición física, cubanas y cubanos de todas las edades llevan flores al mar, tributo que recuerda al héroe, al hombre de pueblo, reconocido como el señor de la vanguardia.

 

 

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