Una historia diferente después de Irma

La tarde de este miércoles corría junto al Sol que días antes estuvo ausente.

La Micro, ese espacio poblacional de San José de las Lajas, con edificios que aún conservan algo de los colores que le dieron hermosa vista, como de costumbre resultaba un enjambre.

Desde los balcones, apreciaban el suceso vespertino, los moradores, testigos de una nueva historia.

La imagen sencilla. Un tractor, un camión, varios jóvenes del Servicio Militar, y otros que se sumaban a la tarea.

Todos conformaban una estampa que dejaba ver la recogida de ramas, hojas y troncos  que Irma dejó fuera de combate, como quien derriba en un ring al adversario tras una pelea desigual.

El miércoles alcanzó la despedida del Sol. Culminó una jornada que sabe de muchos aún insomnes. De niños que volvieron a sus escuelas y a su modo hablaron de Irma, quien para nada les quitó el sueño ni la alegría.

El miércoles se despidió a sabiendas que para muchos se hizo la luz y para otros se hará también, porque ya lo dice una canción de otros ayeres, el Sol, sale para todos.

Los días seguirán su curso, se escucharán anécdotas, algunos ni querrán recordar el ruido del viento y mucho menos esa pelea, golpe a golpe que azotó sin pudor ni freno todo lo que tuvo delante.

La historiapoblará sus páginas de altruismo, hombres y mujeres de esta tierra inscribirán cada día un signo de voluntad, entusiasmo, compromiso, y más allá de lo que nos robó el sueño y hostigó con saña, retomaremos el buen humor, el rumbo de la vida que siempre será bella.

El verbo del día es hacer, la máxima: resarcir daños y devolver la normalidad a este tiempo vital, que siempre espera de nosotros más, que desconoce la congoja y sí visualiza el optimismo, ese que distingue a quienes habitamos la mayor de las Antillas, los que continuaremos protagonizando las jornadas que siguen a este antepenúltimo miércoles de septiembre.

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