Un soldado de Fidel y de la Revolución

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Por las calles de San José de las Lajas transitan soldados de diversas trincheras. Personas que al observarlas a simple vista pueden parecer las más comunes de la sociedad, pero sin embargo resguardan historias y sacrificios incontables.

La profecía de la vida hizo del lajero David Fleites Oliva, uno de estos guerreros que desconocen algunos, pero que admiramos muchos.

El apasionamiento por la obra de Fidel y sus ideas progresistas hacia el proceso revolucionariolo condujeron sorpresivamente a ser lo que es hoy, un excelente profesional para impartir justicia en la capital de Mayabeque.

…“yo estudié Derecho no porque decidí mi carrera. Cuando estaba estudiando el preuniversitario, éramos apadrinados por el Ministerio del Interior (MININT) y al terminar el grado tres, había que determinar si seguía o no. Sin pensarlo dos veces dije que sí, entonces me mandaron a estudiar para la Habana, (yo soy espirituano) y al llegar me informarían que carrera iba a estudiar y en que unidad del MININT trabajaría a la misma vez”

En 1977 David llegó a La Habana para iniciar los estudios de nivel superior y trabajó por dos años y medio en el Batallón de Seguridad Personal del Palacio de la Revolución, también como instructor policial y en la Prisión del Combinado del Este.Durante el periodo laboral concluyó la licenciatura en Derecho y retornó a su tierra natal.

Sobre la nueva misión a enfrentar expresó: “en mi provincia no tenía capacidad la especialidad mía que era Contra Inteligencia Militar entonces tuve que pasar a la vida civil sin hacer servicio social. Yo pensé que iba a estar unos meses sin hacer nada, de vacaciones porque realmente había trabajado muy duro, pero a los15 o 20 días me mandaron a buscar del Tribunal Provincial Popular de Santi Espíritus porque sabían que era licenciado en Derecho y necesitaban jueces. Una vez más me puse al servicio de mi país y empecé como juez laboral”

Desde 1981 Fleites Oliva fungió como presidente de una sección laboral, luego fue promovido al tribunal provincial como juez profesional en la materia civil, administrativo y laboral y finalmente se trasladó para la sala penal, donde se especializó en esta materia.

Tras años de labor regresó a la capital para saldar la deuda con la provincia que lo formó, fue delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular durante 12 años, presidente de la sala primera de lo penal en la antigua provincia La Habana, presidente del Tribunal Municipal de San José de las Lajas desde 1995 hasta 2001 y formador del nuevo relevo al ser profesor de la Universalización de la enseñanza durante 7 años.

Hoy es juez profesional de lo penal del Tribunal Provincial Popular de Mayabeque y un apasionado de su sacrificada profesión. Con respecto al tema comentó: “esta es una carrera muy bonita, la gente la califica como ingrata porque tienes que estar resolviendo los problemas ajenos, siempre hay  contendientes, hay litigios, es muy difícil que las dos partes salgan contentas de una sala de juicio, a veces salen las dos, por eso es una carrera ingrata. Pero si es un factor social importante, porque vale la pena cuando resuelves muchos conflictos sociales”

Su consagración al trabajo lo llevó a contraer matrimonio cinco veces ya tener dos hijos con dos licenciadas en derecho. También su patriotismo le vetó un sueño completamente distante a lo que es hoy.

“Yo hubiese querido ser licenciado en Cultura Física y tener un equipo 11 y 12 de futbol y dirigirlo. Eso es lo que quería hacer realmente, pero pertenezco a una generación muy sacrificada, de muchos compañeros que cuando nos decían esto es lo que hace falta inmediatamente cerrábamos los ojos y pasábamos al frente”

….incluso estuve a punto de ser piloto, pero como tengo el tabique desviado eso fue lo que impidió, sino hubieseestado en un avión. Hasta eso me pidieron a mí y yo accedí.

David Fleites Oliva, lleva más de 40 años dentro del sector de los tribunales, es un emprendedor, justiciero de la verdad y del bien de nuestro pueblo. Es como el mismo se cataloga, un soldado de Fidel y de la Revolución.

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