Un día para la historia

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Pasadas las 10 y 30 de la mañana de hoy la bandera cubana empezó a ondear en la capital estadounidense, inicia este día desde la oficialidad, la embajada cubana en Estados unidos.

Un día claro, tercer lunes de julio de 2015 que también hace historia, temperatura alta que imprime calor aquí y allá y numerosas razones para seguir haciendo caminos.

Una delegación  integrada por personas de diversos sectores de la sociedad cubana presenció ese acontecimiento, que si bien no marca la normalidad de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, si constituye una nueva etapa entre los dos países.

En la hermosa mansión con el número dos mil 630 en la calle 16 en el barrio Adams Morgan está la embajada cubana, allí quienes como testigos del latir de este siglo abrazan la noticia y con ella ese precepto martiano:”La América ha de promover todo lo que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte. En esto, como en todos los problemas humanos, el prevenir es de la paz.”

Es un gran desafío, así lo hizo saber el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla en declaraciones ofrecidas al término de izar nuestra enseña nacional.

El ministro de relaciones exteriores de Cuba  trasmitió un mensaje del mandatario cubano Raúl Castro, expresión de buena voluntad y de la sólida decisión política de avanzar, mediante el diálogo basado en el respeto mutuo y la igualdad soberana, hacia una convivencia civilizada, aun dentro de las diferencias entre ambos gobiernos, que favorezca la solución de los problemas bilaterales, promueva la cooperación y el desarrollo de vínculos mutuamente ventajosos como desean y merecen ambos pueblos.

Rodríguez Parrilla comunicóel respeto y reconocimiento del gobierno cubano al Presidente de los Estados Unidos por su llamado al Congreso a levantar el bloqueo y por el cambio de política que ha enunciado, en particular por la disposición que ha expresado de ejercer sus facultades ejecutivas con ese propósito.

También expresó gratituda latinoamericanos y caribeños y a todos los amigos que en el mundo abogaron por este día y a quienes en las Naciones unidas dieron una contribución decisiva. La distinción a miembros del congreso, académicos, líderes religiosos, ciudadanos estadunidenses,activistas, grupos de solidaridad, empresarios y tantos ciudadanos estadounidenses que se esforzaron a lo largo de muchos años para hacer llegar este día.

Sigue este lunes de intenso verano en la mayor de las Antillas, en la calle algunos se preguntan que continuará y los hay que ya dan fe de la visita de Obama algún día a  la isla;  mientras,  todos, desde esta paz que es habitual hace más de medio siglo, seguimos el ritmo de nuestras vidas, con la certeza de que allá a más de 90 millas,  después de cinco décadas de hostilidad irreverente,  se empinó y ondea auténtica, exclusiva, siempre apasionante e inspiradora, nuestra enseña nacional.

Sin lugar a dudas, la noticia de hoy vuela a la velocidad de luz, inunda titulares, y conmueve a quienes nacimos bajo ese designio de ruptura diplomática;  más de medio de siglo  abriga pasajes que están ahí a merced de la memoria, que no se olvidan, pero que también apuntan a seguir adelante, sin faltar a los principios ni a quienes ayer inspirados en el amor a Cuba dejaron a las generaciones futuras una ruta vital.

Dijo Antonio Maceo Grajales “No es, pues, una política de odios la mía, es una política de amor; no es una política exclusiva, es una política fundada en la moral humana (…) no odio a nadie ni a nada, pero amo sobre todo la rectitud de los principios racionales de la vida”.

Es ya este 20 de julio, otra fecha que abraza la historia, obren en lo sucesivo la razón y el entendimiento. 

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