Un acto de amor por la vida

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Cuando donamos sangre acudimos a una de las obras más nobles que pudiéramos hacer. Un acto de ese tipo se traduce en entrega, amor, solidaridad y respeto por nuestros semejantes. 

Posterior al triunfo revolucionario inició la donación de sangre en el archipiélago. Desde entonces, los Comités de Defensa de la Revolución, CDR, asumieron entre sus principales tareas esa convocatoria a todos los cubanos y cubanas entre 18 y 65 años.

Cuba cuenta en todas sus provincias con una red de laboratorios y especialistas capacitados para realizar las donaciones de sangre, hecho que contribuye a salvar vidas humanas.

También en todo el país están habilitados bancos de sangre donde se efectúan lasdonaciones y el procesamiento de las unidades obtenidas, puesto que las transfusiones se realizan en los hospitales.

Sin lugar a dudas, donar sangre es una gran responsabilidad. Hay tratamientos como el del cáncer, cirugías complejas, trasplantes de órganos y accidentes, que dependen de ese tejido líquido.

 

Todos podemos ser donantes, si es hombre debe realizar esa tarea al menos cuatro veces en el año y si es mujer, solo tres. Para ello, debe cuidar su hemoglobina y presión arterial.

Es un error pensar que cuando donamos sangre se afecta el funcionamiento de nuestro organismo, pues al donar solo se utiliza el diez por ciento de la sangre que se posee.

Este es un acto altruista. No espere nada a cambio, solo la satisfacción de hacer el bien a los demás, repartirse entre otros y regalar algo tan preciado como la vida.

Cualquier momento es idóneo para conceder lo que por naturaleza nos pertenece; y que al brindarla nos enriquece espiritualmente.

 

 

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