Tributo a la nobleza

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Marcado por el equinoccio de la primavera, el 21 de marzo del 2003 nació Rocío de la Caridad Rondón Martínez. La desafortuna atrapó los primeros años de su vida, y con tan solo nueve meses dejó de percibir el calor materno, ese que templa el alma y el cuerpo.

Sus pasos la condujeron hacia el Hogar de niños sin amparo familiar ubicado en San José de las Lajas. Allí la abrigó una nueva familia que desde su llegada vela por su instrucción, educación, estilo de vida, alimentación y hasta de esas pequeñas cosas insignificantes que engrandecen la existencia.

Rocío es una de los siete niños que viven en esa casa. Como ella, otros ya tuvieron su estancia allí y al cumplir la mayoría de edad, a los 18 años, el estado cubano les garantizó una vivienda para formar su nueva familia.

Pero Rocío ya cumplió sus 15 años. Estudia en la Escuela José Martí y ante ella se abre un mundo infinito y desconocido.

Las trabajadoras y trabajadores del Hogar de niños sin amparo familiar, saben de esos sentimientos y valores que precisa una adolescente como Rocío. Cuidan de ella, la aman, protegen y le dedican cada segundo de sus vidas.

Este 29 de marzo,  le celebraron sus 15 como toda joven que sueña con trajes, fotos y fiesta. No faltó la alegría y disposición de personas que apoyan a niñas y niños como Rocío. Allí estuvo su familia de origen, el Grupo de Trabajo preventivo de Bejucal, funcionarios de educación Provincial de Mayabeque, profesionales de Fiscalía que velan por la protección de los derechos de los menores, miembros del secretariado de la Federación de Mujeres Cubanas y el Banco Popular de ahorro; además de cuentapropistas que apoyaron la celebración y trabajadores de comercio y gastronomía del Recinto Ferial El Rodeo.

Rocío cumplió 15 y tal vez no sepa cómo expresar  cuán feliz y agradecida está; pero en instantáneas quedará imperecedera el tributo a la nobleza.

 

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