Travesía del yate Granma.

Durante estos días se recuerda el acontecimiento iniciado el 25 de noviembre de 1956. Bajo lluvia y con las luces apagadas el yate Granma comenzó su comprometida travesía por las aguas del río Tuxpan hacia Cuba.

Era necesaria la oscuridad en el yate, pues era preciso burlar la vigilancia del faro y del puesto naval de la marina mexicana que se encontraba a la salida del mar abierto. 

No era una noche tranquila. Los fuertes vientos y el batir de las olas afectaban la embarcación que traía a los 82 expedicionarios, muy pocos de ellos con experiencia marinera. El oleaje provocó mareo y vómito en muchos de estos jóvenes que tenían la convicción de desembarcar en Cuba y combatir hasta verla libre de la ocupación norteamericana. 

Entre los expedicionarios del Yate Granma se encontraba Ernesto Guevara. Como médico atendió a sus compañeros en mal estado y describió la situación: “el barco presentaba un aspecto ridículamente trágico: hombres con la angustia reflejada en el rostro, agarrándose el estómago. Unos con la cabeza metida dentro de un cubo y otros tumbados en las más extrañas posiciones, inmóviles y con las ropas sucias por el vómito”. 

Sin embargo, estas condiciones no apagaron el entusiasmo de los jóvenes expedicionarios, una vez alejados de las costas mexicanas, a viva voz cantaron las notas del Himno Nacional de Cuba, la marcha del 26 de julio y consignas revolucionarias. Con esta travesía se fijaba un acontecimiento de trascendental importancia para nuestro país. 

Entre el 25 y el 27 de noviembre, el yate Granma navegó por el Golfo de México con los 82 expedicionarios para materializar la consigna de nuestro Comandante en Jefe: “Si salgo llego, si llego entro, si entro triunfo”. 

Después de azarosas jornadas de navegación, el Granma se adentra en el Mar Caribe rumbo a Cuba; próximo al archipiélago, la radio del yate captó las señales radiales de nuestro país que divulgaban ese día noticias relacionadas con el levantamiento en Santiago de Cuba.

Finalmente, a las 6 y 50 horas del dos de diciembre de mil 956, en Los Cayuelos, desembarcó el Granma. La trayectoria del yate con sus 82 expedicionarios demostró la valentía, coraje y ansias de luchas de sus tripulantes.

El acontecimiento iniciado el 25 de noviembre desde Tuxpan, México, no solo burló las inclemencias del tiempo, demostró además, la perseverancia de estos revolucionarios, pues por las características del yate solo cabían 13 personas y llegaron 82.

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