Nací bajo la mala letra del bloqueo, mi generación y las que llegaron después cargamos con ese apellido que no merecemos. Han pasado los años y el bloqueo sigue como titular, como vicio de los que insisten en extirparnos la sonrisa.
Nací bajo la mala letra del bloqueo, mi generación y las que llegaron después cargamos con ese apellido que no merecemos. Han pasado los años y el bloqueo sigue como titular, como vicio de los que insisten en extirparnos la sonrisa.