Ayestarán: más que el nombre de una calle

Desde que el joven Luis Ayestarán Moliner cayó en manos del enemigo aquel 18 de septiembre de 1870 en Cayo Romano, por el litoral norte de Camagüey, estaba muy consciente de su destino. Eran tiempos en que España lanzaba toda su furia sobre el centro-oriente cubano. Ardían literalmente las propiedades de los criollos, y los prisioneros eran pasados inmediatamente por las armas. Consecuentemente con su propia existencia, con valor y “sin jactancia” –como reconocieron sus captores—el muchacho se dispuso a morir. La ciudad donde nació le dispensa un segmento de…

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