Un crimen que no se olvida

Como en un pase de lista se escuchan sus nombres: Alonso Francisco Álvarez, Anacleto Pablo Bermúdez y González de la Piñera, José Ramón Emilio de Marcos y Medina, Juan Pascual Rodríguez y Pérez, Ángel José Eduardo Laborde y Perera, Eladio Francisco González y Toledo, Carlos Augusto de la Torre y Madrigal, y finalmente, Carlos de Jesús Verdugo y Martínez. Sus edades oscilaban entre los 16 y 21 años, inocentes, que no imaginaron siquiera serían fusilados por los voluntarios, una especie de mercenarios en  tiempos de la Neocolonia. Desde la medianoche…

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