Para inventarle alas a la palabra escrita

En el sortilegio de la primera letra aprendida, estará siempre la vocación amorosa de la madre. Y desde el principio, fue la carta el mejor suceso que el ser humano halló para refrendar el cariño. Quizás por eso, en la concepción de esa embajada de portento, tendrá eternamente un lugar especial el ser que nos construye y levanta las horas. Luego vendría su papel en el oficio de inventarle alas a la palabra escrita. No puede haber sensibilidad mayor para facturarle desde el principio las formas más bellas para que el mensaje cristalice: el papel bordado con los…

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