El cuartelazo de Batista

Ebrios de euforia por el éxito del golpe traidor del 10 de marzo de 1952, Batista y sus acólitos subestimaron la reacción de los cubanos. El madrugón de la apostasía pretendía la acción apabullante, sembrar el pánico, desmovilizar a la gente. Tal vez fue el mayor error del sátrapa. Aquella acción sería un detonante nunca imaginado por sus gestores. En carta a Gonzalo de Quesada en 1892, José Martí escribió: “No es posible vivir en la tragedia perpetua: ni sin ella”. El cuartelazo borró la constitucionalidad del país, cercenó las…

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