Repetir una y otra vez la consigna “¡Viva el Primero de Mayo!”, no constituye una simple ecuación retórica. Nada de eso. No resulta casual ni fortuito que en el país que se autoproclama campeón de las libertades y de la justicia, la fiesta del trabajo sea el Labor Day del primer lunes de cada septiembre. Ni tampoco que alabarderos del imperio, le dediquen tanto tiempo y espacio a denigrar la fecha, y de paso definir al Día Internacional de los Trabajadores como una manipulación histórica del comunismo. Aquellas jornadas de…
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