Parece magia, una ficción extravagante, un sueño californiano. Sin embargo, los científicos trabajan arduamente en una nueva alquimia: producir combustible para autos -gasolina sintética- a partir de poco más que agua y sol.
Imitando la forma en que las plantas convierten la luz solar y el dióxido de carbono del aire en energía y oxígeno, el Centro Conjunto de Fotosíntesis Artificial del Instituto de Tecnología de California busca superar a la naturaleza y frenar el calentamiento global. Nate Lewis, profesor de Caltech y estrella de la investigación en energía solar, tiene un plan para transformar el combustible tal como lo conocemos.
