Séptima Cumbre de las Américas, un antes y un después

Concluyó la Séptima Cumbre de las Américas, hecho que marca un antes y un después. La presencia de Cuba convierte al  evento en un acontecimiento de trascendental importancia. Medio en serio, medio en broma, el Presidente Raúl Castro recordó las ocho Cumbres que le deben a Cuba, luego que la Organización de Estados Americanos decidiera excluir a la mayor de las Antillas de encuentros de ese tipo en el continente, de ahí la justificación para ocupar 48 minutos en su discurso, 6 minutos por cumbre.

Pero resultó excepcional su intervención. Clara, precisa, de apoyo, como siempre ha sido, a los países de América Latina, mucho más ahora que se levantan por una América distinta.

Reiteró la necesidad de aprender el arte de convivir aún con diferencias pero sobre la base del respeto y la tolerancia. Reiteró su desacuerdo en que otros países se inmiscuyan en interioridades relacionadas con la ideología, principios, decisiones y soberanía de las naciones.

Numeró los datos de profesionales cubanos que aún cumplen misión internacionalista en otros países, con el fin de corregir la pobreza y el analfabetismo y remarcó el número de graduados en Cuba en la carrera de Medicina.

Destacó el lugar que Cuba se ha ganado en el mundo, razón por la que estuvo presente durante esas dos jornadas en la Cumbre de las Américas en Panamá.

De repercusión también fue el momento en que nuestro Presidente Raúl Castro y el Presidente de Estados Unidos Barack Obama estrecharon sus manos, primer encuentro oficial, luego de la decisión de ambos de avanzar en el restablecimiento de las relaciones. Obama, insta a “pasar la página”, Raúl, asegura establecer relaciones sin violar principios éticos.

Pero a su altura estuvo también la delegación cubana integrada por miembros de la sociedad civil de nuestro país. De manera enérgica mostraron su desacuerdo por compartir en los foros paralelos con la gusanera y oposición.

Asimismo, certeras fueron las palabras de la mandataria argentina, Cristina Fernández, valiente mujer que recalcó que Cuba estaba en la Cumbre por luchar por más de 60 años con una dignidad sin precedentes.

Cuba, no está sola en el mundo. Hoy la realidad es distinta para nuestra isla y para el resto de los países de América Latina. La Séptima Cumbre de las Américas dio fe de ello.

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