San José de las Lajas

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Es la capital y uno de los 11 municipios de la provincia Mayabeque. Esta ciudad es uno de estos tantos emplazamientos de la provincia Mayabeque condicionado por la presencia de la capital- al sur, inicialmente, y más tarde en su definitivo emplazamiento del norte- la que propició un proceso de ocupación demográfico y desarrollo económico en el centro de la provincia, vinculado siempre a la presencia de los principales caminos hacia el más importante núcleo urbano de la Isla.

El municipio San José de las Lajas, se encuentra situado en la parte centro norte de la provincia Mayabeque. Limitada al Norte con la provincia La Habana, y el municipio Jaruco, al Sur con los municipios de Güines, Melena del Sur y Batabanó, al Este con los municipios de Madruga y Güines y al Oeste con los municipios de Bejucal y Quivicán. Posee una superficie de 595,93 Km² (59593 ha) que representa el 10, 4 del área total de la provincia y el segundo lugar en extensión territorial entre todos los municipios. Su población es de 74 173 habitantes.

Resumen histórico del municipio por etapas

Orígenes del municipio

Los orígenes del poblado se remontan a la construcción de una bodega en 1780 en la intersección del antiguo camino de La Habana a Güines y el consiguiente asentamiento de algunos vecinos en pequeños lotes o solares donde se erigieron varias edificaciones, dando lugar a la formación de un núcleo poblacional bastante denso para la época.

En 1785 se realizó la solicitud para la construcción de una iglesia, la cual fue inaugurada el 16 de mayo de 1788. Por no existir documento alguno donde se haga referencia a la fundación del poblado se toma la fecha de apertura de la iglesia como tal.

Etapa colonial. Principales acontecimientos

La presencia humana en el territorio se remonta a la etapa aborigen, pues hay diversos sitios arqueológicos localizados al norte de Pedro Pi, cerca de Tapaste, al centro en Cotilla, cerca de Managuaco, y al Sur, cerca de La Ruda.

Los primeros colonos secundados por los aborígenes se dedicaban a criar caballos para venderlos a elevadísimos precios a los conquistadores castellanos, que en tránsito por La Habana se dirigían a otras tierras de América; por lo que el valle de San José de las Lajas se conoció primero por Sabana de Caballos, lo cual está representado en un cuartel del escudo municipal con un caballo junto a una de las numerosas lagunas y a cuyo fondo están las entonces hermosas lomas de Camoa y Somorrostro, por donde se entraba al valle.

Después de los preciados equinos –siempre lo han sido y hoy también–, le siguieron unos dos siglos de crianza de ganado para la exportación de cueros, aprovechando la reunión de la flota española en el puerto de La Habana para regresar a la Península. Se continuó con el cultivo del tabaco y la multiplicación de las abejas para comercializar la cera. Luego de la Toma de La Habana por los ingleses se incrementó el cultivo de la caña y del café.

Entonces los caminos para la extracción de la producción surcaron el territorio; por lo que en un cruce de ellos, en la hacienda San José, cuatro emprendedores pobladores que criaban ganado menor, acordaron en 1785 construir una iglesia a su costa, luego dividieron sus tierras en parcelas para venderlas a mejor precio.

La Iglesia fue erigida canónicamente el 16 de mayo de 1788, en tenencia de la de Managua y bajo la advocación de San José, como se llamaba la hacienda desde 1748. El poblado fue creciendo junto a ella; pues por aquella época se consideraba fundado un pueblo cuando se tenía ésta y en ella su santo patrón. El nombre del municipio, que se lo dio el pueblo cabecera, está representado en otro cuartel del escudo por el santo carpintero José, representante del trabajo, parado en perfecto equilibrio sobre una laja, un tipo de piedra plana que abunda mucho en el territorio y le dio el apellido.

El poblado fue creciendo y en el año 1854 quedó pavimentada hasta San José el tramo de la carretera que iba de La Habana a Güines; acontecimiento que habría de influir poderosamente en el auge del poblado y de toda la comarca. Se inauguró un teatro en 1860, que sería por más de cien años el centro de la cultura lajera.

Al punto que al terminar las guerras de los Diez Años y hacerse una nueva división política, descentralizado en algún grado la gobernación del país, la capitanía pedánea de San José pasó a ser un término municipal. Apenas tres lustros después de las componendas del Zanjón, la cabecera del municipio recibió el título de Villa por un Real Decreto que “… tenía en cuenta el floreciente estado de desarrollo que en pocos años había alcanzado el pueblo de San José de las Lajas y se quería premiar con éste las relevantes condiciones de laboriosidad y civismo de sus habitantes”.

Así lo publicó la Gaceta de Madrid el 3 de febrero de 1893. Ya San José de las Lajas tenía un título oficial otorgado por la reina María Cristina, la de los amores tristes, cosa que no le impidió que los lajeros recibieran por todo lo alto a Juan Gualberto Gómez en 1894, el amigo de Martí, y conspiraran con él hasta producirse aquí el alzamiento más grande en la provincia antes de llegar la Invasión, pues 44 vecinos se van para la manigua el 28 de noviembre de 1895.

Al llegar Gómez y Maceo en enero del ’96, entonces son mucho más los alzados, entre ellos dos residentes en San Antonio de las Vegas: Adolfo del Castillo, natural de Sancti Spíritus, y Jacinto Hernández, de Canarias, pero ambos acogidos a la hospitalidad del territorio, donde lucharon y alcanzaron sus grados de generales.

Combate de Moralitos el 19 de febrero de 1896. En esta fecha se conmemora el famoso combate de Moralitos, una de las operaciones militares más grandes de la provincia de La Habana, donde la tenacidad de las tropas cubanas comandadas por los dos jefes superiores del Ejército Libertador pudieron salir de un gran cerco enemigo en una jornada sangrienta. Una de las bajas más sentidas en esa acción fue la muerte del coronel mambí Basilio Guerra.

Durante los meses de Enero y Febrero de 1896 Máximo Gómez realizaba su famosa campaña en La Habana, en apoyo a la invasión de Antonio Maceo a Pinar del Río. Toda la isla estaba en pie de guerra, pero ésta había decaído en las provincias orientales y Gómez necesitaba entrevistarse con Maceo, quien regresa a La Habana el 13 de febrero.

Al amanecer el día 19, aún humeante el poblado de Jaruco incendiado por Maceo, se producen un memorable encuentro entre el Generalísimo y su Lugarteniente en la finca Soto, al oeste de Casiguas y cerca de El Perú, mientras las columnas enemigas formaban un gran círculo a su alrededor. En todos los pueblos vecinos estaba el ejército de ocupación y cinco de las columnas en operaciones chocaron las fuerzas insurrectas, tratando de poner fin a la guerra con dos balas afortunadas, pero Gómez y Maceo rompieron el cerco a plomo y machete, ganaron luego el tiempo estratégico necesario para hacer fracasar los planes del mando español y obtener la victoria final en la guerra por la independencia.

El general de brigada Adolfo del Castillo y Sánchez, Patriota Insigne del municipio de San José de las Lajas, cayó en combate el 25 de octubre de 1897 en la Chorrera del Calvario. Espirituano de nacimiento y habanero por méritos propios, resultó un excelente estratega un brillante táctico en la guerra difícil que libraban los mambises en La Habana, donde hizo su carrera militar, que lo llevó en menos de dos años a ser el jefe de la Segunda Brigada (Centro) de la Segunda División (Habana) del Ejército Libertador.

Otros destacados mambises fueron el coronel Pedro Díaz Marquetti que operó en la cercanía de San José de las Lajas y el teniente coronel Lino Mirabal, quien cayó en combate el 30 de octubre de 1896 entre San José y Tapaste (en la zona donde actualmente está la Universidad Agraria de La Habana (UNAH).

Etapa neocolonial. Principales acontecimientos

En el año 1907 del siglo XX llegó la corriente eléctrica, y un tranvía de La Habana a Güines trajo un ruido nuevo y prometedor. A su influjo se excavó la primera cantera suministradora de balastro. Pero las fuentes locales de trabajo eran de las más rudas y peligrosas, en canteras y fundiciones, fue natural que descollara aquí un dirigente sindical y consecuentemente comunista de la talla de Agapito Figueroa, que desde los once años trabajaba en la fundición que instalaron unos inmigrantes catalanes en 1919, pioneros de la fabricación de tubos de hierro fundido en Cuba.

Las proverbiales luchas de los trabajadores metalúrgicos y textiles, instalados a partir de 1938, contra la explotación de patronos foráneos acogidos a nuestra hospitalidad llenaron toda una época que pudiéramos llamar el contrapunteo lajero del trabajo y la hospitalidad. En medio de un cachumbambé económico y político se construye la Carretera Central en 1927 que intensificó la industria de la piedra y trajo más prosperidad, por ella el escudo municipal le atraviesa en diagonal una franja de oro que la representa.

Dicho escudo se lo dieron los lajeros por sí mismos; tramitado su diseño en la Academia Nacional de Artes y Letras, fue aprobado en el Ayuntamiento el 1 de septiembre de 1941. Tiene además, una bordura verde como símbolo del trabajo y los continuados esfuerzos que realizaron y realizan en pro de la agricultura; sobre ella hay diez conchas de plata en representación de las lagunas que había en la zona, que caracteriza a este fértil territorio tan lluvioso, por lo que yo siempre he imaginado a los primeros cristianos aquí establecidos, creyendo estar metidos en el orinal del cielo.

Un fenómeno atípico, pero de índole económica, se registró en San José de las Lajas, cuando en 1948 y 1952 se crearon dos bancos con capital lajero, al unirse en el trabajo: economistas, comerciantes solventes y muchos accionistas con el deseo común de prosperar. Llegaron a abrir sucursales en casi todos los municipios de la mitad este de la provincia, contribuyendo con ello a un desarrollo diversificado, pero sobre todo a la ganadería lechera en San José, que luego la Revolución multiplicó, caracterizando a este territorio como ganadero.

Desde 1946 la hospitalidad lajera trajo la primera industria de propiedad norteamericana, donde todos querían trabajar porque los gringos podían pagar mejor. Cinco más de ellas se sumaron en 1957 y 1958 porque ya no cabían en las zonas industriales periféricas de la capital, cuyos recursos hidráulicos se necesitaban para la Habana del Este. Entonces San José de las Lajas se adjudicó por derecho propio y voz popular el título de Villa Industrial.

Etapa revolucionaria. Principales acontecimientos

El 1 de enero de 1959 las milicias del M-26-7 toman el Ayuntamiento de San José de las Lajas. Estaban al frente de ellos Julio Collado Quintero, y Lázaro Jorge Betancourt, a los que se le sumaron civiles gritando “Vivan los Rebeldes” “Viva el 26 de Julio”. Diez días después se reúnen en la casa Consistorial de San José de las Lajas los representantes de instituciones y organizaciones revolucionarias para designar un alcalde revolucionario; así se eligió al compañero Alfonso José Alfonso Sigler, miembro del Movimiento 26 de Julio.

Desde este mismo año se hace sentir la labor transformadora de la Revolución cubana con la creación del nuevo edificio de la Clínica San José, construida por Marcos Arrojo, en la Avenida de la Independencia #271 (hoy Ave 47) que hoy ocupa el policlínico “Luis Augusto Turcios Lima”.

En San José de las Lajas se constituyen las organizaciones políticas y de masas para la defensa de la Revolución, ejemplo de ello es la constitución de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en el local de los Veteranos, su Presidenta fue Zenaida Loret de Mala.

En el sabotaje al buque “La Coubre” pereció el lajero Marcelino Alfonso Barroso. Otros compañeros del municipio también abonarían con su sangre los caminos de la Revolución, en el bombardeo a Ciudad Libertad cayó Adalberto Vidal Valdés y varios días después, en la invasión mercenaria a Playa Girón, perecerían los jóvenes artilleros antiaéreos de la base Granma Hugo Rivero Álamo y Nelson Fernández Estévez, este último el mártir más joven de aquella gesta pues solo tenía 14 años.

En la lucha contra bandidos San José de las Lajas se conmovió con el crimen perpetrado al niño de 11 años Leopoldito Martínez Rodríguez quien fue asesinado cuando intentaba apagar el incendio de su casa provocado por una banda contrarrevolucionaria.

En las misiones internacionalistas, San José de las Lajas fue uno de los municipios de la provincia Mayabeque que más mártires aportó en la lucha por otros pueblos hermanos.

Como parte de su desarrollo fueron múltiples los centros, empresas e industrias creados en el municipio en los últimos cincuenta años, ejemplo de ello fue la creación en 1967 del Centro Provincial de Inseminación Artificial “Rosafé Signet”, la inauguración de un nuevo centro telefónico con una planta automática para 900 líneas y una pizarra de 6 posiciones, incrementándose hasta 20 el número de instalaciones públicas, más una larga distancia en Tapaste y otra en Nazareno, independientemente de la de Jamaica que es cambiada por una automática.

La construcción del entonces plan ganadero “Valle del Perú”, con 5 990 cabezas de ganado lechero mestizo, la creación de la fábrica de pastas alimenticia Vita Nuova, la edificación de los nuevos edificios por las Microbrigadas en 1971, el surgimiento de Radio Camoa.

En 1975 el Comandante de División Raúl Castro Ruz, Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) y Ministro de la Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) resumió el acto de clausura de la maniobra XXII Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada efectuado en el tramo de la autopista Nacional que cruza el municipio de San José de las Lajas. También José Ramón Machado Ventura, Primer Secretario del Comité Provincial del Partido en La Habana saludó a los oficiales, clases y soldados que participaron exitosamente en esta Maniobra Táctica Bilateral Divisionaria, en que en un tiempo que osciló entre 20 y 30 días movilizó 3 940 reservistas, muchos de ellos de la Región de San José de las Lajas que pertenecían a la Unidad Militar 2721.

Diez años después el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Segundo Secretario del Comité Central del Partido y Ministro de las FAR, presidió el acto de inauguración del Centro de Enseñanza Militar para las MTT, de la provincia de la Habana, situado al sur del poblado de San José de las Lajas. Grande ha sido la contribución de los lajeros a la obra de la Revolución y a la defensa de sus conquistas. 

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