Para inventarle alas a la palabra escrita

En el sortilegio de la primera letra aprendida, estará siempre la vocación amorosa de la madre. Y desde el principio, fue la carta el mejor suceso que el ser humano halló para refrendar el cariño. Quizás por eso, en la concepción de esa embajada de portento, tendrá eternamente un lugar especial el ser que nos construye y levanta las horas.

Luego vendría su papel en el oficio de inventarle alas a la palabra escrita. No puede haber sensibilidad mayor para facturarle desde el principio las formas más bellas para que el mensaje cristalice: el papel bordado con los colores exactos de la vida, el sobre del diseño atractivo, el sello que resulta un acto identitario incuestionable, donde concurre la cultura y la historia de un pueblo.

Y las madres, después de cumplir una jornada de heroico contenido cotidiano, supieron crecer con el progreso tecnológico que cubre una ruta grande desde el telégrafo hasta las formas digitales más contemporáneas. Y no dejarán de estar en los puestos indispensables del correo, que en sus manos lejos de fenecer se vuelve inmenso e inexorablemente otro con las nuevas tecnologías que revolucionan el presente y perfilan el futuro.

Y aquí hemos de encontrarlas, atentas sin falta en el ventanillo de funciones múltiples para agilizarnos la existencia y mejorar los servicios. En esa función que atiende y sustenta los días de un pueblo entero, se encuentra sin falta la aptitud irrepetible de la madre, que jamás se cansa en asistir las necesidades de sus hijos

Ellas mismas, son las protagonistas de esta formidable campaña por el Día de las Madres, donde la imagen de las flores surca los cielos para terminar el viaje en la mano que nos condujo por la vida, y sembrar emociones en lo más profundo del corazón. En esta tarea estará en cualquier tiempo posible supervisando y controlando, inspirando y administrando, que no habrá jamás presencia más honesta que la obra menesterosa de la madre.

Este domingo celebramos una fecha especial. Extendemos la gratitud a quienes en esta empresa que tiende puentes infinitos de fraternidad con otros pueblos y naciones, nos siguen reuniendo en el día más bello de la primavera.

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