Orlando Cuellar, aquel joven intrépido

Orlando-Cuellar-Peñalver. foto-ecured

En San José de las Lajas, capital de Mayabeque está ubicado el Consejo Popular Tapaste una comunidad que vio nacer a varios mártires entre ellos, a Orlando Cuéllar Peñalver.

La niñez de este lajero no fue muy diferente a la de tantos niños pobres que antes de 1959 padecieron la precariedad que habitaba en Cuba, pero las necesidades que sufrió junto a su familia forjaron en él un fuerte temperamento, que no le permitía ser indiferente ante las injusticias.

Por ese carácter férreo, Orlando Cuéllar Peñalver recibió varias advertencias de los representantes de la Dictadura Batistiana, pero esos avisos nunca lo intimidaron y muestra de ello fue su militancia política activa en el Partido del Pueblo Cubano Ortodoxo, además formó parte junto a Víctor González Hernández de la fundación del Movimiento 26 de julio en Tapaste.

Cuellar fue participe de la huelga general del 9 de abril de 1958 y al fracasar esta decidió buscar nuevas instrucciones, por eso resuelve dirigirse a La Habana, pero ni él ni sus compañeros llegaron a su destino al ser detenidos por esbirros batistianos, encarcelados primero en el cuartel del Cotorro y después torturados y asesinados en el Dique.

El cadáver de Orlando Cuellar apareció en la intersección de la calle 100 y la carretera de Managua al Calvario, la muerte de este hijo de San José de las Lajas no quedo impune ya que sus ejecutores fueron condenados a muerte después del triunfo de la Revolución.

En su comunidad natal un centro educacional lleva su nombre y el de su amigo inseparable Víctor González, su legado es acicate para las generaciones que llegaron después, decididas a preservar las conquistas y a no retroceder a los males que tanto laceraron al pueblo cubano.

Cada año cuando llega el 9 de abril los infantes, jóvenes y pueblo en general rinden homenaje a sus hijos, y entre ellos al tapasteño Orlando Cuellar Peñalver.

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