¡Oh, Santiago de Cuba!

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Santiago de Cuba foto:periódico granma.cuLa historiografía tradicional siempre aseguró que Santiago de Cuba era la séptima villa fundada por los conquistadores españoles. El dato aparece en las primeras páginas de los libros de historia que casi aprendimos de memoria, los cuales fueron siembra de amor por la patria. Con ellos coloreamos igualmente los mejores años de nuestras vidas. Con el tiempo, algunos investigadores (incluida la propia historiadora de aquella ciudad, Olga Portuondo Zúñiga) aseguraron que posiblemente antes de Santiago ya existían otras comarcas bien definidas, aunque no reconocidas.

¿Qué circunstancias condicionarían ese sitio en la enumeración para la recurrente villa fundada el 25 de julio de 1515? La propia historiadora santiaguera, declaró que al parecer, el conquistador Diego Velázquez, conocedor de la magia atribuida al número siete, quiso que ese fuera el número en orden para la localidad, con el mismo santo patrón de España (Santiago Apóstol), y primera capital del archipiélago.

Se trata de una expresión contable bastante familiar desde tiempos remotos: siete fueron las artes liberales, los dioses de la buena suerte en Japón y los eruditos sensatos de la antigua Grecia. Célebre resultó ser Jorge Montemayor por Los Siete Libros de la Diana, como muy, pero muy antes en la historia, fueron siete jefes los que cargaron contra Tebas, y hallaron una gloriosa resistencia en cada una de las siete puertas de la ciudad.

Aquella vieja lista aprendida de memoria desde niños incluye a Baracoa, Bayamo, Santa María del Puerto del Príncipe (actual Camagüey), Trinidad, Sancti Spíritus, La Habana y Santiago de Cuba. La Habana era la sexta villa, fundada en la costa sur, aún sin precisión exacta. Ese asentamiento debió de haber cumplido los 500 años desde hace rato, pero al parecer a la capital no le interesa tanto ese capítulo.

Quizá sea un tema para la actual provincia de Mayabeque. Hasta ahora, las celebraciones se inscribieron a partir del sitio primigenio. San Cristóbal de La Habana no lo considera pertinente, y su bitácora se inicia el 16 de noviembre de 1519 con la primera misa bajo una ceiba en su enclave definitivo.

Eso explicaría la sorprendente noticia de hace tres años de que Santiago de Cuba fue la sexta villa. (Así se consignó en informaciones de naturaleza oficial.) Pero eso no es todo. San Juan de los Remedios siempre se anunció como la octava villa, pero celebró sus 500 años el 24 de junio de 2015, el Día de San Juan, antes que Santiago de Cuba.

De acuerdo con la relatoría de ciudades cubanas que ya celebraron su quinto centenario, la número ocho pasó a ser la seis, y la que antes tenía el sexto puesto (La Habana), pues se auto-postergó para luego.

Y digo para luego, porque si otra comarca documenta que surgió antes del 16 de noviembre de 1519, La Habana tampoco celebraría su medio milenio en el lugar número ocho. De atenernos a la opinión de la Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas Olga Portuondo Zúñiga, tal posibilidad no debiera desestimarse,

De todas formas, lo más importante siempre será la verdad histórica. Cada cumpleaños de Santiago de Cuba, se me ocurre desde entonces razón para nuevas investigaciones, aunque haya que desintegrar la famosa lista de las siete primeras villas.

Pero, por lo pronto, el señor Diego Velázquez –presumiblemente enterrado en la Catedral de Santiago—sigue saliéndose con la suya, porque a pesar de esos enrosques conmemorativos, aquella ciudad oriental mantuvo el lugar siete en los festejos. La primera capital de Cuba tendría en todo caso otro espacio en los arcanos, en la nacencia misma de los siete colores, de los siete mares, de los siete pecados capitales. 

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