No más humo, salvemos la vida

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¿Se ha preguntado cuántas veces ha aspirado el humo de un cigarro sin ser fumador? ¿Le ha llamado la atención a la persona que lo hace? ¿Qué respuesta ha recibido?Puedo apostar que en la mayoría de los casos los fumadores se sienten con el derecho de molestarse y hasta ofenderse, cuando son requeridos por fumar en sitios cerrados donde pernoctan otras muchas personas no fumadoras.

No es cuestión de extremismos, considero estos y otros actos similares como una falta de humanidad y respeto. Tampoco es teoría médica. El tabaco es la principal causa de muerte evitable en el mundo y cobra la vida de casi cinco millones de personas al año.

Las últimas tendencias muestran un aumento de las tasas de consumo del tabaco entre los niños y adolescentes y está demostrado que la mayor parte de ellos son hijos de padres fumadores, prueba de que no siempre se cumple eso de “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”.

Esta adicción es causa conocida o probable de más de 25 enfermedades y responsable entre ellas del 30 por ciento de los fallecimientos por cánceres de pulmón, tráquea, bronquios, cavidad oral, esófago, páncreas y laringe, entre otras y se ha asociado a muchos otros tipos de neoplasias, como las que afectan al cuello del útero o el riñón.

El principio activo más significativo del tabaco es la nicotina pero además de ella, el humo contiene más de 4000 compuestos químicos y alrededor de 60 de esas sustancias han demostrado ser cancerígenas, como por ejemplo el alquitrán y otras tóxicas como el monóxido de carbono.

Al fumar la nicotina se distribuye con rapidez por el organismo y llega al cerebro aproximadamente a los siete segundos de ser inhalada. Esto aumenta la liberación del neurotransmisor “DOPAMINA” que produce placer, alegría y estado de alerta, mecanismo de acción similar al de la heroína y la cocaína, por lo que la nicotina es considerada tan adictiva como aquéllas.

Como el efecto desaparece a los pocos minutos y provoca depresión, el fumador desea seguir fumando para repetir los resultados placenteros.

También la nicotina produce un aumento en el estado de alerta, de la concentración y de la memoria. Asimismo, disminuye el apetito.

El tabaquismo influye en el deterioro de la calidad de vida de los fumadores y sus familias, así como en la pérdida de años potenciales de vida saludable, lo que representa un elevado costo individual y social.

Por ello en el mundo y específicamente en nuestro país se toman medidas para coartar este nocivo hábito como las regulaciones 130 del año 2000 y la 275 del 2003 del Ministerio de Salud Pública, además de la 277 dictada en el 2001 por el Ministerio de Comercio Interior para contribuir de forma decisiva a la erradicación de ese nocivo hábito.

 “Fumar daña su salud”, recuérdelo e interiorícelo y estará haciéndole un bien a la humanidad y a usted mismo.

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