Martí, el maestro de multitudes

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Entre las innumerables acciones de José Martí en su lucha por la independencia de Cuba tiene un lugar preponderante su bregar entre los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso  durante los años en que el apóstol permaneció en los Estados Unidos.

Un hecho de trascendental importancia en la organización de la Guerra del 95 fue la fundación del Partido Revolucionario Cubano con el objetivo de agrupar a todos los patriotas decididos a luchar por la independencia de cuba.

Importante resultó en la causa revolucionaria la decisión voluntaria de los tabaqueros de aportar el valor de un día de haber para los fondos que incrementarían los pertrechos del ejército libertador.

El Día de la patria fue sin dudas decisivo por el aporte económico y como  forma de aglutinar las fuerzas patrióticas alrededor del objetivo supremo de la independencia.

Cuando José Martí aceptó la invitación del presidente del club Agramonte Nestor L. Carbonell en 1891, comenzaba una estrecha relación con los emigrados cubanos, la mayoría de ellos tabaqueros del sur de los Estados Unidos, dispuestos a colaborar incondicionalmente con la causa patriótica.

Así se hizo evidente el 25 de noviembre de aquel año, cuando Martí arriba a la ciudad de Tampa y comienza una estrecha relación con los compatriotas emigrados.

Fructíferos fueron los días siguientes y el 26 habló en el liceo cubano de Tampa,dejando gran impresión con el discurso etiquetado como Por todos y para el bien de todos, hechosin precedentes acuñado para la  posteridad de nuestra historia.

El periplo por Tampa le dio la posibilidad de homenajear a los ocho estudiantes de medicina y lo hace patente con otro discurso que lo ratifica como pensador de altos quilates, al referirse a Los pinos nuevos, símbolo de esperanza en el futuro de la patria.

Pero Tampa no fue el único sitio donde el apóstol dejó su huella imborrable. Los aires de libertad y la disposición para la causa dieron pie a la creación de un grupo de tabaqueros que también deseaban entre ellos la presencia de Martí.

La visita se realizó el 25 de diciembre, cuando Martí es recibido en Cayo Hueso, donde también se dirige a la multitud que le aclama con ardor patriótico.

A este acto le seguiría la visita al Club San Carlos y logra además aglutinar a las principales organizaciones en una reunión de trabajo conjunto con los presidentes, a fin de unir criterios para la mejor organización de los pasos posteriores de la lucha.

Crucial fue la labor de Martí y decisivo el logro de unir fuerzas diferentes bajo un objetivo común con una organización que guiara la lucha y sentara las bases de la nación que resultaría al final de la contienda.

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