Manos mágicas de una mujer sencilla de mi pueblo

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El primero de marzo, fecha en que se celebra el Día del trabajador de la Industria Ligera me llevó al Taller Especial de San José de las Lajas, perteneciente al ramo. 

Allí laboran personas sencillas, pero con sueños grandiosos. Y como asiste tanta ternura en aquel colectivo, decidí escoger a una hermosa dama, laboriosa y responsable como una abeja reina en su panal, para honrar a los sindicalistas que festejan su Jornada. 

Esta abejita se nombra Taimí Hernández Castillo. Ella heredó de su familia la retinosis pigmentaria, enfermedad que fue evolucionando con la edad, para convertirla en débil visual desde que era una niña; pero esta adversidad la hizo más fuerte y perseverante en su afán por realizarse y crecer como persona. 

Con solo 17 años se incorporó al Taller Especial de Güines y en el año 1995 se trasladó al de San José de las Lajas para ser una de sus fundadoras.

Sus padres no se equivocaron al ponerle como nombre Taimí, que significa planta o árbol joven y se reconoce como muy fiel y entregada a sus propósitos. 

Taimí pone todo su empeño en hacer bien su trabajo y cumplir con sus deberes, la caracterizan cualidades como la puntualidad, la disciplina y la seriedad, por eso, todos sus compañeros  la admiran y ven en ella una líder a quien imitar. 

Durante una década fue ratificada como Vanguardia a nivel municipal y provincial. Me contaba con orgullo que en aquellos años la Asociación de ciegos y débiles visuales y el Sindicato la premiaron con una casita en el Reparto La Leyva, donde habita con su esposo Benito Santos, miembro de la Asociación de limitados físico motores y árbitro destacado en el movimiento deportivo lajero.

Esa unión de 21 años la hace sentirse muy orgullosa. Ellos nunca pudieron lograr la dicha de tener hijos; pero su amor está certificado por la fidelidad y el respeto. 

Taimí ocupó varias responsabilidades, fue vicepresidenta en la esfera de Trabajo dentro de la Asociación de ciegos y débiles visuales (ANCI) del territorio y actualmente funge como secretaria de Finanzas en la sección sindical del Taller. 

Por si fuera poco, Taimí también  fue unaatleta distinguida, coronada con lauros en eventos provinciales y nacionales; integró el equipo de atletismo y se afanó por vencer en la carrera de 200, 400 y 800 metros. 

Federada y cederista destacada, se incorpora a las actividades de la ANCI con entusiasmo y colabora a fin de lograr incorporar a sus compañeros en las tareas. 

Esta lajera de 46 años siente gran pasión por el piano y su artista preferido es  Marco Antonio Solís. 

Su mayor aspiración es continuar aportando su granito de arena a la economía del municipio y el país con su labor en la Industria Ligera y con la miel de su ternura   hacer realidad la frase de nuestro Apóstol cuando expresó “Es una mano de mujer, vara de mago, que espanta búhos y sierpes, y ojos de Midas, que trueca todo en oro”.

 

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