Los parques infantiles, necesarios siempre

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Los parques infantiles fueron para muchos en otras épocas lugares de sano entretenimiento;  era común encontrarse, jugar y montar aparatos, que para suerte siempre estaban como a la espera de niños y niñas.

El tiempo, el implacable, ha pasado y con él, la concurrencia a los parques de la comunidad ha quedado relegada a esporádicas visitas de unos pocos niños, pues en ello la costumbre ha empezado a quedar atrás, en tanto el deterioro de esos sitios ha dado el puntillazo final.

Los parques infantiles son espacios urbanos importantes en la localidad, constituyen áreas de descanso, de socialización y sobre todo de diversión.

Estos merecen cuidado, porque apena ver en la manera en que se encuentran algunos, como es el caso del ubicado en la avenida 39, el cual se pensó pudiera ser el escenario de la celebración del Día Internacional de la Infancia, pero…imposible.

El tiempo, como les decía, ha pasado y con su transcurso las nuevas tecnologías inscriben avances y nuevas opciones para el conocimiento y disfrute, de ahí que los juegos en computadora y otras novedades atraen a muchos.

Hoy la vida, un tanto agitada, hace pensar tamañamente en el tiempo de trabajo, y son pocos los padres que deciden extraer un tiempo al tiempo para llevar a sus hijos a un parque.

Si bien hay algunos presentan deterioro, existen otros, como el ubicado cerca de la ponchera y el quiosco más cercano a la Clínica Dental, que permanecen en notable quietud.

Cuidarlos parques infantiles, mantenerles limpios y preservar su existencia contribuye a que sean lugares muy confiables para la familia y fundamentalmente  para la diversión de los pequeños, pues estos lugares evitan el peligro de las calles.

Creo que hoy podemos hablar del  rescate de los parques infantiles, del arreglo de aquellos aparatos que tal parece fueron torcidos por manos extraterrenales, de la presencia de la entidad responsable, pero también del compromiso de la familia y la comunidad con su protección, tal vez un cuidador sería una solución loable para afianzar ese fin.

Insisto en que el tiempo es implacable, para unos es ese paso apresurado, que no da chance más allá de su presencia en el puesto de trabajo y los trajines del hogar, en tanto  el entretenimiento de sus hijos va a cargo de la programación televisiva, el DVD, la abuelas, pero en esa lista de opciones, en su mayoría, no figuran los parques.

Defensa total a esos sitios, que en otros ayeres constituyeron un aparente espacio de encuentro, pasatiempo y disfrute y que hoy merecen estar incluidos en esos planes que permitirán después su atención cabal.

No olvidemos que son oportunos para la socialización, para el incentivo de la amistad, y créanme, cuando desde la niñez se aprende a dialogar con los semejantes, a conocerles, se aprende a querer también al prójimo, y eso es elemental en todos los tiempos.

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