Lázaro, el capitán de la clase obrera

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Por esos días en que toda Cuba se alista para la celebración del Día Internacional de los Trabajadores recurre a la memoria Lázaro Peña González, reconocido como el capitán de la clase obrera.

Fue un humilde obrero del sector tabacalero, devenido uno de los más destacados líderes del movimiento obrero cubano de todos los tiempos.

La adolescencia lo descubrió de cara a la pobreza, en medio de oficios que fraguaron su estirpe de hombre trabajador, consciente, para él no hubo faena fácil y a todas entregó voluntad y disciplina.

A temprana edad conoció los desmanes de los gobiernos de turno, la opresión a la clase obrera, la explotación despiadada a la que era sometida y supo que callar mancillaba el decoro y bajar la cabeza era una cobardía.

Su historia abriga pasajes inolvidables, esos que dan cuentas que con  apenas 19 años de edad ingresó en el Partido Comunista y emergió como líder sindical.

Su voz era todo un  torrente de verdad y vergüenza, de valor y compromiso con la patria, de humildad y fortaleza revolucionaria fue vital para enfrentar al dictador Gerardo Machado.

Fue Lázaro Peña un incansable luchador por la unidad obrera frente a las organizaciones divisionistas, tuvo el honor de fundar la Confederación de Trabajadores de Cuba, de la cual fue su secretario general hasta 1947.

Sufrió encarcelamientos y padeció la represión del Gobierno de Batista, enfrentó a quienesusurparon la dirección de la Confederación y tuvo que marchar al exilio de donde regresó después del triunfo  Revolucionario en enero de 1959.

Ya en la patria, Lázaro Peña volvió a dirigir  la CTC, pero esta vez, depurada  de elementos divisionistas, en plena efervescencia de la Revolución hecha por los humildes y para los humildes.

Fue el Secretario General de esa organización a la que consagró su vida, la lealtad arropó su pensamiento y estuvo en una nueva batalla, pero esta vez en medio de la paz, del respeto a los trabajadores, en la fragua de la unidad para seguir adelante como todo un capitán de la clase obrera.

Su muerte, el 11 de marzo de 1974, dejó un profundo dolor en el pueblo cubano, en el movimiento obrero que lo supo líder indiscutible, fuerza inquebrantable, ejemplo, estrella que llega con luz propia para seguir comandando a la clase obrera desde su eterno legado

 

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