La solidaridad: una actitud de gigantes

Este 20 de diciembre se conmemora en todo el planeta el Día de la Solidaridad Humana, momento oportuno para el agradecimiento a todas aquellas personas que extienden su mano a los desvalidos, a costa de cualquier sacrificio.

En San José de las Lajas, capital de Mayabeque, la solidaridad convida a una mujer o un hombre a alejarse de su casa para viajar a regiones desconocidas porque el deber los llama.

Ciertamente el sacrificio tiene un destino altamente altruista y a pesar de las consecuencias que afectan a la familia del internacionalista, esta cualidad se repite una y otra vez en miles de personas que habitan en la ciudad.

Hacia lugares recónditos se extienden las manos de médicos, educadores, deportistas, especialistas del sector de la Cultura, constructores, técnicos. Todo un equipo de guerreros, amantes de la paz.

La mayor virtud de los que practican el internacionalismo constituye el humanismo. Es admirable la actitud asumida. Ellos no temen al contagio con enfermedades exóticas, ni a la fuerza brutal de los terremotos, ni a los temblores de tierra, ni a las inundaciones, ni siquiera a la nostalgia que causan los kilómetros que los separan de sus seres queridos.

La fuerza la imprime la convicción de saberse necesarios y útiles.
El Comandante Ernesto Guevara de la Serna, símbolo del internacionalismo expresó que no hay nada más importante que la vida de un ser humano. De él aprendimos además a ser verdaderos revolucionarios.

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