La sensibilidad tiene nombre de mujer

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Más allá del tiempo pervive su existencia y sigue siendo entre nosotras: Vilma, la incansable y luchadora. El universo femenino se resiente de su ausencia, sobre todo en esta jornada en la que se conmemora el Aniversario 85 de su natalicio.

Es una verdadera fiesta su onomástico, y más aún en este  instante en que la primavera nos convida a celebrar también un cumpleaños más de una de sus grandes tareas: la creación de los Círculos Infantiles.

Las razones de Vilma, siempre fueron motivos colectivos, porque destacó la pertenencia de la mujer a actividades indispensables dentro de la sociedad en el suceso perenne de construir para el género humano.

A Vilma o Débora, como se nombró en tiempo de guerra, le agradecemos un lugar importante en la tierra, paridora de mujeres imprescindibles.

Su ternura la volcó en el arte, en la guerrilla, en el deporte, en sus estudios universitarios. Repartió amor sin límites a los suyos e incluso a los que no le pertenecían. Gestora incondicional de tareas humanas que aún perduran en el tiempo de este archipiélago.

Con el calor y el color de su alma, se adueñó de la historia para ser recordada hoy y siempre, más allá de épocas. Su nombre se reparte en cada mujer apasionada por la vida, como la esencia misma del hogar.

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