La guerra, la paz… ¿dónde está el amor?

mgonzalez@enet.cu 

La guerra, es ese mal que habita en nuestro planeta urgido de paz, elemental derecho de todos los seres humanos, que reclaman hoy el fin de la pobreza, el derecho a la existencia misma.

Mientras algunos gendarmes del terror gastan neuronas en la concepción de ataques bajo el supuesto manto de benefactores, mientras otros planifican acciones para mutar a generaciones de su prevalencia en la tierra, por acá, a diario hombres y mujeres irrumpen los amaneceres con la perspectiva de construir, de buscar soluciones a enfermedades, al mejor desempeño de la agricultura, la senda que permita perdure la soberanía y bienestar del pueblo.

Por esos sueños, cuatro hombres hoy permanecen en prisión en Estados Unidos, ellos decidieron no claudicar y permanecer firmes en respuesta al decoro que les asiste, a sus principios, a la voluntad que los llevó un día a desafiar peligros, para evitar que el terror se apropiara de su pueblo.

Hablar de Antonio, Ramón, Fernando, Gerardo, también de René, ya en libertad, es hacer mención a la lealtad y al amor.

Lealtad porque de ella se arropan quienes deciden servir a la patria sin detenerse en inconvenientes ni en sacrificios.

Amor, porque es un acto pleno de ese sentimiento universal, el que habita en quienes asumen entregarse en cuerpo y alma, sin mirar atrás, incluso con la posibilidad casi real de renunciar a sus propios sueños.

Hoy las personas de buena voluntad reclaman justicia, desde distintas partes del mundo se percibe el clamor por la libertad de los cuatro cubanos que permanecen en cárceles estadounidenses, víctimas del odio, del empedernido afán de dañar a Cuba, de hostigar al pueblo que decidió su destino.

No logro comprender cómo puede habitar tanta maldad, ¿Cuándo llegará el día en que la justicia tome su lugar, en que de una vez y por todas, el odio pueda quedar hecho cenizas sin derecho a resurgir?

¿Cuándo llegará el día en que el reconcilio se instale sin condicionamientos que agredan la moral, que sea la paz el interés común?

El amor a su pueblo, la lealtad a su patria inspiró a Los Cinco, quienes conocen el precio del injusto encierro que hoy marca sus vidas, en medio de un siglo que permanece abismado ante el trascender de sus días, en los que a diario el país creído de ser juez ve en su propio pedestal el precio del terror. 

Mientras, cubanas y cubanos insisten en el reclamo de justicia y en la defensa de la paz mundial, desde acá  desde cualquier sitio de la mayor de las Antillas el amor, seguirá siendo fuente de inspiración y razón para no renunciar a la esperanza del regreso a casa de Antonio, Fernando, Ramón y Gerardo.

 

 

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