La felicidad tiene rostro, y está en la infancia

La felicidad existe. Habita a nuestro alrededor, aunque en ocasiones no reparemos en ello. La felicidad deja ver su rostro en la alegría de niños y niñas, esos que a diario nos sorprenden con su fantasía y travesuras por ese disfrute pleno de vivir en libertad en la mayor de las Antillas.