La décima también encontró cobijo en Mayabeque. Se cultiva en cada cooperativa, en la ciudad, en las Casas de Cultura, en alguna peña que le abra sus puertas, en cada coterráneo que sueñe su existencia en versos octosilábicos.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo