¿Hasta cuándo el bloqueo?

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El bloqueo me asfixia. Desde que tengo uso de razón he tenido que convivir con él; así mi generación y las que llegaron después hemos crecido con esa mala letra, con ese empeño de odio y obstinación de los gobiernos que han desfilado por la Casa Blanca.

A algunas personas les molesta escuchar o leer sobre el bloqueo; pero a nosotros, los del lado de acá, nos cansa y también abruma conocer en la propia piel, en el alma, los efectos de esa política hostil y despiadada. 

Se trata de una Política unilateral, causante de perjuicios cuantificables por más de 125 mil 873 millones de dólares desde 1962. Sólo el año pasado considerando la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, esa cifra ascendió a 753 mil 688 millones de dólares, pese a la reducción del precio del oro.

A pesar del restablecimiento las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU en 2015, el bloqueo está ahí, en medio de una quietud espantosa, aunque cada vez son más los que suman sus votos de condena, son más los que desde diversas partes del mundo exigen su fin.

Recientemente desde la propia ciudad estadounidense donde habitan los más acérrimos enemigos de Cuba se abrió paso la caravana de la coalición de organizaciones de emigrados cubanos en Miami, Alianza Martiana, la cual exigió el fin inmediato e incondicional del Bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos contra el pueblo cubano.

Recorrióel mediodía del sábado 17 de septiembre más de 25 kilómetros de esa urbe portando pancartas en sus autos relacionadas con el llamado al cese del bloqueo.

Más del 70 por ciento de la población cubana ha nacido bajo ese castigo nombrado bloqueo. Cuanto signa el atraso en diferentes órdenes de nuestras vidas es consecuencia de esa medida arbitraria que viola los derechos humanos y el genuino derecho a la autodeterminación económica y política del pueblo cubano. 

El bloqueo sigue ahí, con más de 50 años de perjuicios, inscrito como la sanción más antigua, condenado durante más de dos décadas y ahora a las puertas de la vigesimoquinta ocasión en que Cuba asista nuevamente ante la Asamblea General de la ONU a demandar su fin.

A pesar de esta realidad que abruma y resta oxígeno a la mayor de las Antillas, Cuba muestra con hidalguía las victorias en los resultados de las votaciones en la ONU, a donde por vez primera en 1992 presentó su proyecto de resolución ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.

El pasado año, un marcador abrumadora favor de la propuesta cubana en la 70 Asamblea General, mostró el apoyo de 191 naciones contra los dos obstinados oponentes: Estados Unidos e Israel.

El próximo mes, de nuevo se alzará la voz de Cuba, revelará razones, exigirá justicia, llevará sus principios y la historia de un pueblo que decidió hacerse su propio destino.

El bloqueo aún sigue ahí, ha sitiado la economía, pero no la perseverancia, porque “la maldita culpa” de ese cerco económico, comercial y financiero lo que no ha podido acorralar son los sueños, la alegría y la esperanza.

 

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