Hacia una nueva época de revoluciones

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El año 2016 dejó sinsabores y alegrías a los cubanos. La partida de nuestro querido Fidel enlutó el alma de la Patria y de los que vivimos en este verde caimán, cuyas lágrimas bañaron los rincones de cada poblado; pero el duelo se minimizó con la satisfacción de ese optimismo inmenso que nos dejó el líder indiscutible de la Revolución, para seguir adelante con más seguridad y empeño. 

El cierre de un año más de victorias se caracteriza por el júbilo y la alegría de hombres y mujeres que lo han dado todo por esta tierra donde se mezclan culturas diferentes y de donde han brotado en lazos fraternales, el talento de músicos, escritores, ingenieros, científicos, maestros, bailarines y muchos más. 

Muchos fueron los logros del pueblo cubano durante este año que casi culmina, en el ámbito de los derechos económicos, sociales y culturales, en los civiles y políticos y en la realización de los llamados derechos de tercera generación o de solidaridad. 

A pesar del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos por más de cinco décadas, trasciende la repercusión de los programas para favorecer el acceso a la salud y la educación, servicios totalmente gratuitos en nuestro país y los que benefician también a pacientes estadounidenses y de otras regiones con los productos desarrollados en la mayor de las Antillas. 

En espera del 58 aniversario del triunfo de la Revolución estaremos todos con la certeza de sabernos libres y dueños de lo que ya conquistamos y no lo duden, las cocinas de los hogares desprenderán sabrosos olores a lechón asado, congrí y yuca con mojo, una excelente opción del menú criollo habitual en esta fecha del año, acompañado por el dulce de naranja o el de coco con fruta bomba, y por supuesto, la cerveza bien fría o el traguito de ron. 

Cada familia bendecirá tener la cuna de sus hijos en esta tierra gloriosa, donde el clima nos invita todo el año a visitar las hermosas playas de la costa. En este suelo, donde la vida trascurre con tranquilidad absoluta para nuestros hijos, no asustan las acciones violentas por las drogas y el terrorismo. No abunda la envidia ni la maldad. 

Nosotros somos únicos en el planeta y poseemos cualidades bellas como la sencillez y la humildad. Somos solidarios al ciento por ciento. Hacemos amigos a primera vista y nos encanta el buchito de café a cualquier hora del día. 

Eso lo apreciará cualquiera en estos días de diciembre cuando se respiran aires de tránsito porque se va un período; pero llega otro, para seguir vivos y dispuestos a continuar –como dijo el poeta, -cabalgando con Fidel.

 

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