El ruido: enemigo de la salud

 Muy a tono con el verano, etapa en la que vacaciona la mayor parte de la población joven del país está la música, esa que no falta en fiestas, reuniones familiares y en algún que otro dispositivo que llevamos encima; melodías que complacen al oído y armonizan el ánimo, mientras su volumen no la convierta en ruido.

En el medio ambiente se define como ruido todo sonido no deseado, desde ese punto de vista la  música con intensidad alta o una suma de intensidades puede ser calificada como ruido por aquella persona que en cierto momento no desee oírla y llegar  a ser incluso perjudicial para la salud humana.

 El ruido como medio contaminante provoca daños al organismo sobre todo al sistema auditivo del ser humano, los de intensidad pueden provocar daños progresivos en las audición,trauma acústico producido por ruidos intensos por encima de 80 decibeles y pueden dañar la audición progresivamente, hasta llegar a ser necesario el uso de prótesis auditiva .

 Las entidades emisoras pueden producir un alto nivel de sonido, pero los límites son ajustados a la capacidad sensorial de la persona, donde el ruido pasa de ser tolerable a dañino

 Los entornos con más de 65 decibeles se consideran inaceptables por debajo de 80 el oído humano no presenta alteraciones definitivas, estos niveles generan molestias pasajeras, denominadas fatigas auditivas donde los elementos traductores no sufren problemas definitivos,

 Cuando la intensidad supera los 90 decibeles comienzan a aparecer lesiones irreversibles, mayor cuanto mayor sea la exposición y la susceptibilidad personal.

 Si bien el ruido no se acumula, traslada o mantiene en el tiempo como otras fuentes  de contaminaciones también pueden causar grandes daños a la calidad de vida de las personas si no se controlan adecuadamente.

 

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