El respeto, siempre necesario y vital

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A diario somos testigos de distintas maneras de irrespeto; lamentablemente algunas de las acciones que lo corroboran se inscriben como actitudes cotidianas y lo peor, empiezan a expandirse como el marabú.

En ocasiones al llegar a una unidad de servicios el cliente o usuario resulta casi invisible ante quien debe atenderle, o cuando supuestamente le atiende ni le mira a los ojos; o cuando se explica el problema que le lleva a esa instancia quiendebe atenderle hace otras cosas, escribe, habla por teléfono, lee un documento, o sencillamente se comunica con alguien más y todo ante su presencia

Respetar es un arte. Va desde la mirada, la sabia manera de escuchar, es ese tributo que debe ser cotidiano hacia nuestros semejantes, en ello, desde mi punto de vista va el equilibrio y la razón, van también las relaciones humanas.

El respeto, considerado uno de los valores morales más importantestiene como premisa que para ser respetado es necesario saber o aprender a respetar, a comprender al otro, a valorar sus intereses y necesidades.

El respeto debe aprenderse con los primeros años de vida, cuando desde el ejemplo se enseña a niños y niñas a atender a los demás.La palabra respeto proviene del latín respectus, que significa atención, consideración, y originalmente significaba ‘mirar de nuevo’, por tanto todo cuanto merezca una segunda mirada es algo digno de respeto.

Respetar no implica estar de acuerdo en todo con otra persona;en el respeto está la tolerancia con quien no piensa igual que una, con quien no comparte nuestros mismos gustos o intereses. El respeto a la diversidad de ideas, opiniones y maneras de ser es un valor que garantiza una sana convivencia.

En ocasionesla ausencia de respeto se manifiesta entre jóvenes y menos jóvenes. No concordar en algún objetivo se traduce en poner un NO delante de cualquier propuesta sin los argumentos suficientes, entonces aparecen la indiferencia, se resta importancia a cuanto se dice con la certeza de que la razón está de un solo lado. Y no debe ser así, porque quizás sin que sea la intención, en esa silenciosa y ligera actitud se hospeda y acomoda el irrespeto. Es preciso siempre partir del respeto a los demás y a uno mismo, porque quien respeta a los otros se respeta a sí.

Ya lo dijo el novelista y dramaturgo francés Honoré de Balzac: “No escuchar al que nos habla, no sólo es falta de cortesía, sino también menosprecio. Atiende siempre al que te hable; en el trato social nada hay tan productivo como la limosna de la atención.”

Entonces, aun pueden corregirse esas actitudes que atentan contra el respeto; atender, prestar atención a quien nos habla, más que limosna es una manera valiosa de crecer como seres humanos.

 

 

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