El joven Ernesto Ontivero Vals

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Cuando a San José de las Lajas llega el seis de junio, resulta inevitable recordar a Ernesto Ontivero Vals, un joven lajero de gran valentía, disciplina y arrojo, un joven, a quien las circunstancias le llevaron a luchar por la libertad de otros pueblos.El continente africano le vio llegar un día en una misión, para él sin precedentes. 

Ernesto Ontivero Vals nació el 4 de octubre de 1959, en San José de las Lajas,otrora provincia de La Habana, hijo de Ernesto Ontivero Guerrero y de Ramona Valls Portell, ambos de procedencia obrera. 

Las aulas de la escuela primaria Camilo Cienfuegos le recibieron un día para iniciar su enseñanza y allí comenzó las actividades escolares con buenos resultados académicos que le avalaron la selección para estudiar en la escuela Vocacional Vladimir Ilich Lenin, entre los fundadores. 

Durante su desarrollo ulterior participó en actividades de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media y ocupó el cargo de Deporte y Recreación, además de las tareas habitualmente asignadas. Al término de la enseñanza media pasó a la preparatoria para estudiar en el extranjero.

La Unión Soviética le abrió las puertas en septiembre de 1978 para realizar estudios de Ingeniería Civil especializado en Construcción de Aeropuertos.

Durante su estancia en el país de los soviets cumplió deberes como estudiante y se  destacó por la preocupación ante el estudio;disposición de ayuda a sus compañeros, y la buena asistencia y participación en las clases. Ejemplo de ello fueron los resultados obtenidos en los 5 años de estudios superiores. 

Como Secretario Organizador del Comité de Base se desempeñó con gran responsabilidad, espíritu crítico y combativo ante manifestaciones desacertadas de sus compañeros. 

De vuelta a la patria en mil 984, se incorporó a la vida laboral en la primera oficina del Ministerio de la Construcción y de nuevo deja huellas de buena disciplina y consagración al trabajo. Por eso le fueron otorgados diferentes diplomas y reconocimientos y en este período recibió preparación militar para tropas especiales. 

Posteriormente comenzó a trabajar en el centro Gran Panel 70, una obra de cooperación soviética, donde mantuvo su actitud firme, revolucionaria e intransigente. Nunca descuidó la atención especial a su hijo, Alexander y le brindó afecto y cariño, a pesar de las muchas tareas afrontadas. 

El año 1987 le impuso a Ernesto un reto definitivo y salió a cumplir misión internacionalista en la República Popular de Angola. Allá ratificó su comportamiento intachable, aval para las medallas de Servicio Distinguido de Primera Clase, Victoria de Cuito-Cuanavale y la de Internacionalista de Primera Clase por la Victoria Cuba-Angola. 

Pero el seis de junio de 1988 fue adverso para el joven lajero y cayó en misión combativa en esta fecha que no debemos olvidar, porque merece gloria eterna quien arriesga su vida en bien del ser humano en cualquier sitio del planeta. 

Gloria eterna a Ernesto Ontivero Vals a veintiocho años de su muerte.

 

 

 

 

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